Este domingo, más de 27 millones de peruanos votarán entre 35 candidatos presidenciales en un contexto de alta desconfianza institucional y con la seguridad ciudadana como tema central de la agenda.
Este domingo 12 de abril, Perú celebrará elecciones presidenciales en un escenario político caracterizado por una fragmentación extrema y una ciudadanía con niveles récord de desconfianza hacia las instituciones. Con ocho presidentes en la última década, el país enfrenta una crisis de representación que se refleja en la oferta electoral de 35 fórmulas presidenciales.
Según analistas, la proliferación de candidaturas es síntoma de una descomposición estructural del sistema de partidos, que ha perdido la capacidad de estructurar identidades políticas duraderas. Este proceso se da en un contexto regional de creciente desapego hacia la dirigencia política.
La agenda electoral está dominada por la demanda de seguridad ciudadana. Las cifras oficiales indican que en 2025 se registraron 2,248 homicidios, con un promedio de seis diarios, y en los primeros meses de este año la Policía Nacional recibió más de 2,000 denuncias por extorsión. Esta situación ha llevado a que los discursos de «mano dura» ganen centralidad en la campaña.
Entre los candidatos con mayor visibilidad en las encuestas se encuentran Keiko Fujimori, quien encabeza las preferencias en su cuarto intento presidencial; el comediante y outsider Carlos Álvarez; y el exalcalde de Lima Rafael López Aliaga, conocido como «el Bukele peruano» por su discurso conservador y enfocado en el orden.
Un factor adicional en estos comicios es el retorno al sistema bicameral, donde 21 de los aspirantes a la presidencia también compiten por escaños legislativos. Los expertos advierten que esta dispersión anticipa posibles dificultades para la gobernabilidad del próximo mandatario.
El resultado de estas elecciones no solo definirá al sucesor de Dina Boluarte —destituida en octubre de 2025—, sino que pondrá a prueba la capacidad del sistema político peruano para recomponerse tras años de inestabilidad.
