Organizaciones científicas internacionales prevén un 61% de probabilidad de que el fenómeno de El Niño se desarrolle entre mayo y julio de 2026, aumentando a casi un 90% para fin de año. Su fortaleza aún es incierta, por lo que se recomienda seguimiento y preparación.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos indican una alta probabilidad de que el fenómeno de El Niño se desarrolle durante 2026. Según el último reporte de la NOAA, las condiciones neutras se mantendrán entre abril y junio, con un 80% de probabilidad. La transición a El Niño tendría un 61% de probabilidad entre mayo y julio, persistiría hasta finales de año y alcanzaría un 90% de probabilidad para el trimestre noviembre 2026 – enero 2027.
Sin embargo, la fortaleza del evento aún es incierta. El fenómeno se declara cuando la temperatura superficial del océano Pacífico central supera en 0,5°C el promedio histórico durante tres meses. Dependiendo de cuánto exceda ese umbral, se clasifica como débil, moderado, fuerte o muy fuerte. Actualmente, la probabilidad de que sea un evento «muy fuerte» es de un 25%.
«El Niño viene y esto nos permite saber que hay que prepararse», aclara Bárbara Tapia Cortés, de la OMM. La experta destaca que, a diferencia de otros fenómenos, El Niño se puede predecir con varios meses de anticipación, lo que brinda un valioso período para la toma de acciones. Asimismo, aclara que términos como «superniño» o «niño Godzilla» no forman parte de la terminología científica oficial y corresponden a apodos mediáticos.
El impacto del fenómeno en América Latina y el Caribe varía según la región y la época del año. En general, durante la mitad del año, suele generar condiciones cálidas en Ecuador, Perú, sureste de Brasil y norte de Chile, y sequía en Centroamérica, el Caribe y el norte de Sudamérica. Hacia finales de año, el patrón puede incluir humedad en las costas pacíficas de Colombia, Perú y Ecuador, y sequía en el norte de Brasil.
Los expertos coinciden en que ningún evento de El Niño es idéntico a otro y su efecto concreto depende de múltiples variables climáticas locales. La recomendación principal es seguir de cerca los pronósticos y avisos de las autoridades meteorológicas nacionales y locales, quienes pueden precisar los posibles impactos para cada zona.
