Ante el aumento del endeudamiento de los hogares, el Congreso analiza diversas iniciativas que buscan establecer una moratoria y esquemas de reestructuración para aliviar la situación financiera de las familias.
El impacto de la inflación y la caída del poder adquisitivo han generado una situación de vulnerabilidad financiera en miles de hogares. Con una deuda total que supera los 39 billones de pesos, según datos del Banco Central, el Congreso de la Nación debate alrededor de 18 proyectos de ley que proponen implementar una moratoria y un esquema de salvataje.
El debate se centró recientemente en la Comisión de Defensa del Consumidor, presidida por el diputado Hugo Yasky. El espíritu principal de estas iniciativas apunta a crear un marco normativo de emergencia. El primer gran eje es la implementación de una moratoria que suspenda los juicios de embargo y de cobros durante el proceso de reestructuración, congele los intereses por mora o multas, y prohíba que se empeore la calificación crediticia de los deudores.
Entre las propuestas más destacadas se encuentran la «Ley de Segunda Oportunidad para Hogares Endeudados» (impulsada por Lucía Cámpora, Gabriela Estévez y Julieta Campo) y el proyecto de «Desendeudamiento y Reestructuración de las Familias Argentinas» del diputado Santiago Roberto. Estas iniciativas plantean crear un sistema gratuito y administrativo para reestructurar deudas de consumo de los hogares cuando los pasivos superen el 30% de sus ingresos, o el 20% en casos de extrema vulnerabilidad. También se propone la creación de un Observatorio de Endeudamiento de los Hogares y un fondo estatal de asistencia.
La urgencia del debate se respalda en cifras oficiales. De los 4,8 millones de deudores actuales, la morosidad en el sistema financiero tradicional es del 11,2%, pero en las entidades no financieras la cifra se eleva al 29,9%. Un estudio citado en el debate indica que casi la totalidad de los hogares argentinos poseía deudas y un 76% de esos pasivos no se encontraba en condición de pago regular.
La composición de la deuda revela un cambio en su destino: se concentra principalmente en tarjetas de crédito (30,5%), atrasos en servicios de internet, telefonía o cable (10,5%) y en el «fiado» en comercios de proximidad (8,8%). Los resúmenes de las tarjetas muestran que los principales rubros financiados son la compra de alimentos, indumentaria, combustible y el pago de impuestos y servicios.
Según los datos, el 80% de las familias endeudadas debe destinar más del 30% de sus ingresos mensuales para intentar cubrir estos pasivos. Mientras la discusión avanza en la Cámara de Diputados, millones de familias esperan una herramienta legal que les permita recuperar la estabilidad de su economía diaria.
