La escalada de tensión en el Golfo Pérsico pone en pausa las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán, luego de que Teherán condicionara el diálogo al levantamiento del bloqueo marítimo estadounidense en el estrecho de Ormuz.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró este domingo sus advertencias a Irán a través de sus redes sociales, confirmando que mantiene abierta la posibilidad de negociaciones a pesar del endurecimiento de la postura del régimen de Teherán. Este giro se produce tras el cierre del estratégico estrecho de Ormuz por parte de Irán y el ataque a dos barcos con bandera india en aguas del Golfo.
Trump anunció que una delegación estadounidense viajará a Islamabad, Pakistán, para intentar retomar las conversaciones de paz, ofreciendo lo que calificó como un acuerdo «justo y razonable». Sin embargo, advirtió que, si Irán no lo acepta, Washington procedería con acciones más duras, mencionando posibles ataques a infraestructura clave iraní.
El anuncio presidencial se dio en un contexto de nuevos incidentes en la región. Estados Unidos denunció disparos, atribuidos a Irán, contra embarcaciones internacionales, incluyendo un barco francés y un carguero británico. Asimismo, Trump informó que la Armada estadounidense atacó y tomó el control de un buque de carga iraní, el «Touska», que intentó evadir el bloqueo naval en el estrecho de Ormuz. La embarcación, según el mandatario, tenía sanciones previas del Tesoro de Estados Unidos por actividades ilegales.
Por su parte, Irán respondió condicionando cualquier diálogo con Estados Unidos. A través de la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, Teherán descartó enviar negociadores a Pakistán mientras persista el bloqueo marítimo sobre sus puertos. Esta postura representa un punto de quiebre, ya que supedita la vía diplomática al levantamiento previo de las medidas coercitivas estadounidenses, paralizando el canal de diálogo directo en el corto plazo, aunque sin cerrarlo por completo.
