El robo de teléfonos móviles puede derivar en fraudes y acceso a información personal. Especialistas detallan las claves de prevención y la acción inmediata necesaria para mitigar los daños.
El robo de celulares es uno de los delitos más frecuentes en el país, con un promedio de aproximadamente 2.400 casos por día según cifras oficiales. Este hecho no solo implica la pérdida del dispositivo, sino que también puede abrir la puerta a fraudes, estafas y al acceso no autorizado a información personal sensible.
Casos recientes ilustran la rapidez con la que los delincuentes pueden operar. En distintas situaciones, como en robos dentro de vehículos o en el transporte público, los afectados vieron cómo, en cuestión de minutos, los ladrones realizaban compras online o accedían a aplicaciones bancarias con la información almacenada en el teléfono.
Gustavo Sain, director de la Especialización en Cibercrimen de la Universidad FASTA y ex director nacional de Ciberseguridad, explica que la protección debe abordarse en tres niveles: las medidas del fabricante del equipo, las del sistema operativo y la seguridad de las aplicaciones y servicios de internet utilizados.
Medidas de seguridad básicas:
- Fabricantes: Muchos dispositivos incluyen funciones antirrobo como el borrado remoto de datos y «carpetas seguras» para aislar información sensible.
- Sistemas operativos: Es fundamental el control de acceso al inicio mediante clave numérica robusta y, de ser posible, identificación biométrica (huella dactilar o reconocimiento facial). Activar la función «encontrar mi dispositivo» es también una herramienta clave.
- Aplicaciones y servicios: Se recomienda el uso de contraseñas robustas y únicas para cada servicio, activar el segundo factor de autenticación y evitar el guardado automático de claves, especialmente en apps bancarias o billeteras virtuales.
Uso de aplicaciones financieras: Su utilización en el celular no es riesgosa per se si se toman recaudos. Sain aconseja ingresar las contraseñas manualmente cada vez, complementar el acceso con PIN o biometría, y evitar usarlas en dispositivos compartidos o redes WiFi públicas, que pueden ser vulnerables.
¿Qué hacer tras un robo? La velocidad de reacción es crucial. Lo primero es bloquear el acceso al equipo y activar el borrado remoto de los datos (previa copia de seguridad). Estas opciones están disponibles a través de los servicios de Google (para Android) o Apple (para iOS). Asimismo, se debe denunciar el hecho ante las autoridades competentes y contactar a la operadora para bloquear la línea. Desde el año pasado, existe la línea *910 para el bloqueo inmediato de teléfonos robados.
La combinación de medidas preventivas y una respuesta rápida ante el hurto son las mejores herramientas para proteger la información personal y los activos digitales.
