Un estudio de la Universidad Católica Argentina revela que, si bien hubo una mejora en los últimos dos años, la pobreza infantil sigue siendo un problema estructural y afecta a más de la mitad de los menores. El 28.8% experimenta inseguridad alimentaria.
Un análisis reciente del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) correspondiente a 2025, indica que el 53.6% de los niños, niñas y adolescentes en Argentina vive en condiciones de pobreza, mientras que la indigencia alcanza al 10.7% de este grupo etario.
El informe señala que, pese a observarse una baja en los indicadores durante 2024 y 2025 respecto de los picos registrados en años anteriores, «el nivel sigue siendo muy superior al de 2010 y, por supuesto, al de los mejores años de la década pasada». La institución advirtió que no debe «confundirse una mejora coyuntural con la solución de un problema estructural», ya que la serie histórica muestra una tendencia ascendente a largo plazo.
En cuanto a la inseguridad alimentaria, el estudio detalla que el 28.8% de los menores experimentó este problema durante 2025, con un 13.2% en su forma más severa. La asistencia alimentaria, que incluye comedores y la Tarjeta Alimentar, alcanzó un récord del 64.8% de cobertura.
El reporte también aborda otras dimensiones de las privaciones. El 19.8% de los niños dejó de asistir al médico o al odontólogo por problemas económicos en 2025. En materia de vivienda, el 18.1% reside en viviendas precarias y el 20.9% en situación de hacinamiento, mientras que el 42% vive en hogares sin saneamiento adecuado.
Respecto a las políticas de transferencia de ingresos, la cobertura de la Asignación Universal por Hijo (AUH) alcanzó al 42.5% de los niños, registrando una merma de 3.3 puntos porcentuales respecto a 2024. La investigadora del ODSA, Ianina Tuñón, destacó que estas políticas «no fueron diseñadas para cubrir por completo los ingresos de los hogares», subrayando la importancia de mejorar las condiciones laborales de los adultos.
La problemática se concentra con mayor intensidad en los hogares de menores ingresos y en el Conurbano bonaerense, aunque es un fenómeno que se extiende a todo el territorio nacional, incluyendo provincias como el Chaco.
