Un informe del Banco Provincia indica que el gasto familiar cayó un 18% respecto a 2023, la morosidad bancaria se cuadruplicó y más de 6 millones de adultos enfrentan dificultades para pagar créditos.
Un informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia señala que los problemas de las familias para repagar créditos aumentaron significativamente durante el último año. Según el reporte, la irregularidad bancaria de la cartera de familias casi se cuadruplicó en doce meses, pasando de 2,9% en febrero de 2025 a 11,2% en febrero de 2026. Incluyendo el segmento no bancario, la mora total trepó de menos del 5% a más del 14% en el mismo período.
El problema ya alcanza a más de 6 millones de adultos argentinos, es decir, una de cada seis personas mayores de 18 años. La entidad planteó que la explicación no parece estar en decisiones individuales, sino en factores macroeconómicos: caída del salario real, pérdida de empleo y suba de gastos fijos por encima de la inflación.
El dato aparece en un contexto de consumo debilitado. De acuerdo con el mismo banco, el gasto de las familias quedó en abril un 18% por debajo del promedio de 2023. Los consumos realizados con tarjetas de crédito y débito, junto con los pagos de Cuenta DNI, volvieron a mostrar una caída, aunque con una leve desaceleración en la comparación interanual.
La tendencia confirma que el consumo no logró recuperarse del ajuste iniciado a comienzos de 2024. En paralelo, el peso de los gastos obligatorios gana lugar dentro del presupuesto familiar. El informe señaló que sigue creciendo el pago de impuestos y servicios, mientras cae el gasto en supermercados y alimentos.
Ese cambio en la composición del gasto es una señal relevante. Cuando una porción mayor del ingreso se destina a tarifas, impuestos y obligaciones fijas, queda menos margen para consumos cotidianos. En el total del gasto realizado con productos bancarios, el pago de obligaciones tributarias y servicios públicos aumentó su participación de 3,8% a 4,9% en el último año.
La entidad remarcó que el principal determinante de la mora es el salario real y su evolución esperada. La capacidad de repago no depende solo del ingreso actual, sino también de la expectativa sobre los meses siguientes. Durante parte de 2024, la mejora transitoria del ingreso pudo haber alentado decisiones de consumo financiado, pero ese escenario se revirtió en 2025.
El informe indicó que el ingreso mediano de los trabajadores públicos y privados cayó entre marzo de 2026 y el promedio de 2023. Además, desde el inicio de 2025, el ingreso mediano retrocedió en 11 de los últimos 15 meses. Lo que inicialmente podía interpretarse como un rebote terminó transformándose en una nueva pérdida de poder adquisitivo.
La suba de los servicios públicos agravó ese cuadro. En los últimos dos años, el aumento del gas y la electricidad más que duplicó el crecimiento del salario mediano. Para los hogares con subsidios, el ingreso una vez descontadas las tarifas cayó 13,2%. Para los usuarios sin subsidios, el retroceso fue de 11,7%.
La pérdida de empleo también aparece como un factor central. El reporte señaló que se destruyeron 280.000 puestos de trabajo asalariados registrados y 110.000 empleos formales si se consideran otras modalidades de contratación. Esa dinámica se reflejó en la mora provincial: donde más cayó el empleo, más aumentaron los problemas de pago.
Santa Cruz registró una caída de 16% en el empleo registrado entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, y la irregularidad de cartera subió 13,8 puntos porcentuales. En Tierra del Fuego, la baja del empleo fue de 11,7% y la mora avanzó 13 puntos. En Formosa, el empleo cayó 10,5% y la irregularidad creció 10,1 puntos.
El fenómeno también tiene un sesgo etario. Más del 40% de los jóvenes de 18 a 24 años que tomaron crédito tiene problemas para repagarlo. En marzo de 2025, esa proporción estaba apenas por encima del 25%. El salto coincide con un deterioro más fuerte del mercado laboral juvenil: la desocupación aumentó 3,7 puntos entre los varones menores de 25 años y 3 puntos entre las mujeres jóvenes.
La fragilidad del consumo, además, impacta en el entramado productivo. En los últimos 27 meses se redujo en más de 24.000 la cantidad de unidades productivas declaradas. La combinación de ventas débiles, acumulación de inventarios y mayor presión financiera volvió insostenible la situación de muchos negocios.
