Leonardo Fariña brindó testimonio este martes en el juicio oral de la causa Cuadernos, donde se refirió a la relación de Lázaro Báez con Néstor Kirchner y al funcionamiento de la obra pública, aunque reconoció que parte de su información no provenía de conocimiento directo.
Leonardo Fariña compareció este martes ante los tribunales de Comodoro Py para declarar como testigo en el juicio oral de la causa Cuadernos. Durante su testimonio, Fariña expuso sobre el funcionamiento de la obra pública durante los gobiernos peronistas. Las defensas cuestionaron parte del interrogatorio por considerar que excedía el objeto del proceso.
Fariña reconoció que parte de la información que aportó sobre aspectos administrativos y mecanismos de contratación no surgía de conocimiento directo, sino de conversaciones con un ex abogado suyo que había trabajado en el Ministerio de Planificación.
Al declarar, Fariña se refirió a su trabajo en Austral Construcciones, la empresa de Lázaro Báez, y recordó la relación de confianza del empresario con el entonces presidente Néstor Kirchner. Señaló que esa relación facilitó el “crecimiento exponencial de firma”. “El Sr. Báez era un depositario de confianza de Néstor Kirchner”, afirmó.
Ante preguntas de la querella de la Unidad de Información Financiera (UIF), Fariña comenzó a explicar sobre la redeterminación de los precios y mecanismos de contratación, entre otros aspectos. Al referirse a la situación de Báez, sostuvo que el empresario tenía un problema: “no podía salir de Chubut, Santa Cruz y Chaco. Fue un marginado, un desplazado de todo lo demás”.
Fariña explicó que la Cámara Argentina de la Construcción tenía “un sistema de asignación predeterminado” de las obras. “La Cámara Argentina de la Construcción, más allá de sus funciones formales, aglomeraba empresas y decidían entre ellos mismos quién ganaba una obra y quién no, quién entraba y quién no. Lázaro Báez era un marginado de eso”, declaró.
Los abogados José Manuel Ubeira y Carlos Beraldi, que representan a acusados, objetaron el interrogatorio realizado por la UIF. El motivo de la observación fue que las preguntas eran ajenas al objeto procesal de la causa Cuadernos, lo que fue aceptado por el tribunal.
Fariña recordó que se presentó espontáneamente a declarar en 2018 ante el fiscal Carlos Stornelli en el caso Cuadernos, oportunidad en la que adjuntó un sobre con documentación sobre lo que se conoce como la “ruta del dinero K”. En ese momento era testigo arrepentido y estaba bajo el programa de Protección de Testigos.
Consultado sobre su frase “me pidieron ficción les di ficción”, utilizada para desmentir relatos previos, afirmó: “Era el enemigo público de todos lados. Sí, es célebre esa frase, fue en un contexto en el que estaba básicamente siendo enemigo público desde todos los ángulos del mundo por ciertas decisiones que tomé en mi vida. Equivocadas. Por esa estupidez de tener que ostentar. Era una frase elegante para sostener una mentira”.
