La oposición busca avanzar contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, pero enfrenta serias dificultades para reunir el quórum necesario y no cuenta con los votos suficientes para una moción de censura el 23 de junio.
La oposición más dura eligió una fecha distante para embestir contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, con el objetivo de sumar voluntades. Tras la presentación de la declaración jurada y su autodefensa en La Nación+, los diputados de la oposición resolvieron poner en marcha un nuevo intento para abrir las puertas del recinto con la intención de sancionarlo.
31 firmas rubricaron el llamado a sesionar el 23 de junio, en representación de varios bloques, pero no los suficientes como para garantizar el quórum. Según el poroteo a partir de los nombres que suscriben la convocatoria, no llegan a los 129, aun con asistencia perfecta.
Por Unión por la Patria firmaron Germán Martínez, Cecilia Moreau, Paula Penacca, Victoria Tolosa Paz, Ariel Rauschenberger, Gabriela Pedrali, María Graciela Parola, Jorge Mukdise, Juan Marino, Itai Hagman, Gabriela Estévez, Marcelo Barbur y Ernesto “Pipi” Alí. Ese bloque, con asistencia perfecta, podría aportar 91 asistentes.
Por Provincias Unidas, un bloque de 18 miembros, firmaron Pablo Juliano, Esteban Paulón, Carlos Gutiérrez, Martín Lousteau, Mariela Coletta, Jorge Rizzotti, Pablo Farías y María Inés Zigarán. De esta bancada estarían asegurados los cordobeses, pero hay dudas sobre los alineados con el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro. No firmó Lourdes Arrieta. De los 18, solo estarían asegurados 13.
A ellos podrían sumarse Miguel Pichetto y Nicolás Massot, de Encuentro Federal, que no sumaron sus firmas. Sí lo hicieron los dos de la Coalición Cívica, Mónica Frade y Maximiliano Ferraro; y los cuatro de la izquierda, Myriam Bregman, Néstor Pitrola, Nicolás del Caño y Romina del Plá; como así también los monobloquistas Natalia de la Sota, Jorge Fernández y Marcela Pagano.
Sin contar eventuales ausencias, los convocantes podrían asegurar la presencia de 115 diputados. Les faltan 14 para arrancar la sesión. Este fin de semana confirmaron su presencia los dos diputados del MID, Oscar Zago y Eduardo Falcone. Zago consideró que Adorni les tomó el pelo cuando concurrió a brindar el informe dando una versión y después sostuvo otras cosas “totalmente distintas”. Aclaró que en una instancia anterior, su bloque no acompañó iniciativas contra Adorni, pero al no concretarse su salida, se justifica respaldar el pedido de interpelación. Se mostró escéptico sobre una moción de censura, ya que interpreta que no están los números para conseguirlo.
Necesitarían contar con los diputados del Pro y/o los de la UCR, que emitieron declaraciones críticas contra Adorni, pero está en duda que vayan a sumarse. En el Pro llamaron al presidente Milei a “defender el cambio y no a Adorni”, pero es probable que no se sumen para el quórum. Los radicales calificaron lo del jefe de Gabinete como de “una gravedad ética incompatible” con la responsabilidad que conlleva ocupar una de las más altas funciones del Estado. Aunque exigieron “explicaciones claras e inmediatas”, no queda claro que eso sea en el marco de una interpelación.
Karina Banfi, integrante de un monobloque que integra el interbloque Fuerza del Cambio, prefiere augurar que Adorni no llegará en el cargo al 23. En el Pro y el radicalismo muchos piensan lo mismo.
Si se llegara al quórum, la oposición todavía la tendría complicada. Se pondrían a disposición media docena de proyectos. Dos son pedidos para que Adorni brinde informes verbales sobre presuntas irregularidades en el uso de bienes del Estado y fondos públicos, además de informar sobre su situación patrimonial; uno es un pedido de informes al Poder Ejecutivo sobre su situación patrimonial; y los tres restantes son para interpelar al jefe de Gabinete con el fin de iniciar una moción de censura.
Conforme al artículo 101 de la Constitución, la moción de censura establece la posibilidad de remover al jefe de Gabinete por el voto de la mayoría absoluta de los miembros de cada una de las cámaras. Pero por tratarse de proyectos sin dictamen, la oposición necesitaría de los dos tercios de los presentes para habilitar su tratamiento sobre tablas. A lo máximo que puede aspirar es a emplazar a las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Peticiones, Poderes y Reglamento, a reunirse para dictaminar. Una vez que eso suceda, habría que pedir una nueva sesión en la que podrían votar una interpelación y luego avanzar con la moción de censura. Necesitan mayoría absoluta en las dos cámaras.
