Senadores opositores buscan reunir los votos necesarios para aprobar una moción de censura contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en la sesión del jueves. Gobernadores aliados al Gobierno nacional aseguran que no recibieron señales de la Casa Rosada para iniciar negociaciones.
La oposición en el Senado impulsa una moción de censura contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que podría votarse el próximo jueves. Para aprobarla se requiere mayoría absoluta del total de miembros de la Cámara, es decir, 37 votos.
Según fuentes consultadas por La Política Online, la Casa Rosada no abrió negociaciones formales con los gobernadores aliados para frenar la iniciativa. En las provincias consideran que el Gobierno nacional habría dejado de respaldar a Adorni.
“Nadie está hablando con nadie”, declaró a LPO uno de los gobernadores con representación propia en el Senado. “Manuel está librado a su suerte”, agregaron desde el mismo entorno.
La moción de censura fue articulada, según anticipó LPO, a través de una convergencia entre el peronismo, la vicepresidenta Victoria Villarruel y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. El expresidente Mauricio Macri también solicitó públicamente la salida de Adorni.
En las provincias aliadas señalan que el Gobierno nacional no tiene autoridad para pedir apoyo a los bloques aliados debido al denominado “Adorni-Gate”. Además, citan encuestas que indican que un 75% de la sociedad no cree en las declaraciones del jefe de Gabinete.
“A Milei los aliados y los gobernadores lo han acompañado en muchos temas y reformas. Pero en este tema el desmanejo fue total y solo habría costo político y pérdida de capital para cualquiera que quiera defenderlo”, afirmaron allegados a uno de los gobernadores con mejor diálogo con la Casa Rosada.
La senadora salteña Flavia Royón, que responde al gobernador Gustavo Sáenz, declaró este lunes a Futurock: “Si la justicia avanza y lo imputa y lo procesa, Adorni tiene que dar un paso al costado. Si no lo hace el presidente, va a intervenir el Congreso”. La declaración fue interpretada como un ultimátam amigable que condiciona el futuro de Adorni a los tiempos judiciales.
