El empresario del sector de estaciones de servicio, Miguel De Paoli, analizó el complejo panorama del mercado de combustibles, detallando los acuerdos de precios, el rol de Vaca Muerta y la llegada de los precios dinámicos.
El mercado de los combustibles en Argentina transita un período de cambios estructurales y dependencia de los vaivenes internacionales, según describió el empresario del sector Miguel De Paoli. Tras un 2024 con una variación del 80% y un 2025 que cerró en 40%, las proyecciones iniciales del 15% para este año se vieron alteradas el pasado 28 de febrero debido al conflicto en Medio Oriente.
A raíz de este escenario internacional, el barril de petróleo escaló de 70 a 110 dólares. De Paoli destacó el rol de los acuerdos de precios en la cadena comercial para amortiguar el impacto en los consumidores: “Esta variación internacional hizo que las empresas que integran la industria del petróleo se pongan de acuerdo para que no aumenten la proporción que varió el barril”. Señaló que, a pesar de las subas iniciales de marzo y abril, “se está conteniendo el precio”, ejemplificando con el último ajuste, que calificó de “insignificante” al registrarse un incremento de 12 pesos por litro.
Al abordar el debate sobre por qué Argentina no se aísla de las fluctuaciones mundiales teniendo el yacimiento local de Vaca Muerta, De Paoli defendió el uso del valor internacional como un “metro patrón” que aporta transparencia y competitividad: “Quizás nos moleste que por un conflicto en Medio Oriente nosotros tengamos que pagar más el precio acá a pesar que tenemos un producto local, pero también nos da la tranquilidad de que lo local no nos pueden llegar a vender por encima de lo que cuesta en el mercado en el mundo”. Remarcó la independencia energética y la oportunidad de vender excedentes, generando ingresos récord en dólares por exportaciones.
Explicó la complejidad técnica detrás de los precios, comparando la refinación de petróleo con la industria cárnica: “Cada vez que se destila un barril de petróleo vos tenés una dosis de gasoil, una dosis de nafta, una dosis de lubricante, una dosis de asfalto, y todo eso tiene que ir tratándose de vender parecido o parejo”.
Una de las mayores disrupciones actuales es el fin de los aumentos uniformes los primeros días del mes, dando paso a los precios dinámicos o micro pricing. De Paoli detalló cómo una misma marca puede tener valores distintos en estaciones de la misma ciudad o en la ruta, dependiendo del consumo local. A esto se suma la llegada del sistema de autoabastecimiento (“self-service”), donde el cliente puede optar por un descuento a cambio de cargarse él mismo el combustible.
Finalmente, instó a mirar el horizonte a largo plazo, marcado por la irrupción de los vehículos híbridos y eléctricos y la necesidad de orientar las inversiones hacia la generación de energía: “Estamos adaptándonos a una disrupción que en algún momento quizás el petróleo no pasa a ser un insumo importante en la economía”, concluyó, celebrando las proyecciones de inversión en energías renovables y centrales nucleares en el país.
