Científicos de todo el mundo, incluidos 24 premios Nobel, firmaron una carta dirigida al presidente Javier Milei en la que expresan su preocupación por la situación del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. La misiva denuncia asfixia financiera, pérdida de puestos de trabajo y militarización en instituciones como CNEA, INTI y CONICET.
La comunidad científica internacional instó al Gobierno de Javier Milei a detener el desmantelamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación y a proteger sus instituciones, investigadores y capacidades acumuladas. La solicitud fue formalizada mediante una carta abierta firmada por personalidades destacadas de la ciencia y la tecnología a nivel mundial, que continúa sumando adhesiones.
El documento cuenta con la firma de 24 premios Nobel. En él se denuncia lo que los firmantes califican como “límites impensados” en el sector, mencionando asfixia financiera y falta de garantías de sostenibilidad. Según la carta, se registra una pérdida de casi 8 puestos de trabajo en ciencia y tecnología por día desde el inicio de la actual gestión.
La misiva también expresa “consternación” por lo que describe como “militarización” en instituciones del sector, en escenas que comparan con “una nueva Noche de los Bastones Largos”.
La carta fue impulsada por el biólogo molecular e investigador Alberto Kornblihtt y por la física, investigadora y diputada nacional Adriana Serquis. En ella se repudian despidos, represiones e irrupciones recientes de fuerzas armadas y de seguridad en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
Los firmantes también se solidarizaron con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Servicio Meteorológico Nacional y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (I+D+i), que acumula 27 meses de estipendios congelados y, al igual que el CONICET y otras instituciones, sufre la suspensión de su obra social.
La carta destaca su preocupación por la reducción de organismos como la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), el Instituto Nacional de Semillas (INASE), el Instituto Nacional del Agua (INA) y la Administración de Parques Nacionales (APN), entre otros.
El texto critica el inminente despido de 379 profesionales del CONICET que esperan ingresar a la Carrera de Investigador, proceso que fue interrumpido al igual que el del personal de apoyo. Asimismo, resalta el papel destacado de la ciencia argentina para la comunidad internacional.
“La totalidad de quienes habitan el planeta se beneficia con el legado científico-tecnológico argentino”, afirma la carta. Entre los hitos mencionados se incluyen la identificación de causas y tratamientos contra enfermedades complejas, avances en tecnologías alimenticias como el trigo resistente a la sequía, conocimientos en genética, física de partículas y la formación de la cordillera de los Andes.
La carta subraya que Argentina integra un selecto grupo de países con desarrollo satelital e industria nuclear propia, además de contar con aportes de las Ciencias Sociales y Humanidades para el diseño de políticas públicas.
El escrito concluye con un pedido concreto: el resguardo de las capacidades acumuladas y la sostenibilidad de los organismos del sector. Advierte que “de lo contrario, se avizora la destrucción de un sistema que tardó muchos años en construirse, del cual se benefició la humanidad en su conjunto, y que requeriría muchos más años para ser reconstruido”.
Entre los firmantes nacionales se encuentran Andrea Gamarnik, Raquel Chan, Víctor Ramos, Martín Crespi, Ana Belén Elgoyhen, Diego Golombek, Juan Pablo Radicella, Nora Bär, Galo Soler Illia, Roberto Salvarezza, Ana Franchi, Mario Pecheny, Alberto Baruj y Daniel Filmus, entre otros.
