El 22 de agosto, la temperatura media diaria global de la superficie del mar llegó a 21,1 °C, superando el récord anterior, según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus.
El Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) informó que el 22 de agosto la temperatura media diaria global de la superficie del océano alcanzó los 21,1 °C. Este valor supera el récord anterior de 21,09 °C registrado en marzo de 2024. El nuevo máximo se produjo en agosto, mientras que los picos históricos suelen ocurrir entre marzo y abril. El valor previo más alto para agosto era de 20,98 °C, registrado en 2023.
Según el C3S, esta cifra se suma a una serie de récords mensuales de temperatura superficial del mar observados durante 2026. El fenómeno de El Niño, que se desarrolla en el Pacífico tropical, contribuye al calentamiento oceánico, que también responde al cambio climático de origen antropogénico. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que El Niño se fortalezca en los próximos meses, y el sistema de predicción estacional de Copernicus sugiere que podría alcanzar niveles no vistos en varias décadas.
Samantha Burgess, responsable estratégica de Clima del ECMWF, declaró: “Este récord es otra clara señal de que el océano está sometido a una presión creciente”. Añadió que “las consecuencias ya son visibles: el número de días con olas de calor marinas a nivel mundial se ha triplicado con creces desde principios de la década de 1990, lo que ejerce una presión cada vez mayor sobre los ecosistemas marinos y las comunidades que dependen de ellos”.
Isabel Moreno, meteoróloga y divulgadora, afirmó: “Desde finales de junio estamos registrando valores nunca vistos para estas fechas. Pero esto ya no es solo un récord diario. Este valor supone el récord de temperatura jamás registrada en los mares y océanos impulsados por un Niño que no ha terminado de crecer”. También señaló que la base de datos de Copernicus se remonta a 1979, por lo que “seguramente ningún ser humano que esté vivo en la actualidad (y sus antepasados) haya visto una situación así”.
El aumento de la temperatura oceánica tiene efectos en el nivel del mar, la intensidad de las olas de calor marinas y los ecosistemas costeros. También puede incrementar la frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos, ya que un océano más cálido transfiere más calor y humedad a la atmósfera. Además, reduce la capacidad del océano para absorber dióxido de carbono.
En el mar Mediterráneo, la boya de la isla Dragonera, en Mallorca, registró el 33,02 °C durante el verano de 2026, lo que constituye un récord histórico absoluto para España. La cuenca mediterránea es considerada un punto caliente climático, donde los efectos del calentamiento se manifiestan con mayor intensidad.
