Un informe de IERAL-NEA anticipa precipitaciones superiores a lo normal en Misiones, Corrientes y el este de Chaco y Formosa. El impacto variará según la zona y el cultivo.
Un informe elaborado por el IERAL-NEA, sobre la base de proyecciones del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF) y del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), anticipa para septiembre, octubre y noviembre precipitaciones superiores a las normales en buena parte del NEA, Paraguay y el sur de Brasil.
Las zonas con mayores probabilidades de recibir lluvias por encima del promedio comprenden Misiones, Corrientes y sectores del este de Chaco y Formosa.
El impacto no será igual en todas las provincias. Los cultivos de verano pueden beneficiarse de una mayor disponibilidad de agua, pero los excesos pueden retrasar la siembra, impedir el ingreso de maquinaria y aumentar los problemas sanitarios.
Corrientes: agua, caminos y heladas
El noreste de Corrientes tiene entre 70% y 80% de agua útil en el suelo; mientras que buena parte del resto del territorio se ubica entre 20% y 30%. La diferencia será clave si los eventos se producen de manera intensa y en poco tiempo.
El exceso puede dificultar la preparación de los lotes, demorar las tareas y complicar el ingreso de maquinaria. Los caminos rurales también pueden convertirse en un problema. Cuando los accesos pierden transitabilidad, se demora el movimiento de camiones, equipos e insumos y se dificulta sacar la producción.
A este cuadro se suma el riesgo de heladas tardías. El invierno cálido adelantó el brote de algunas plantaciones y dejó tejidos más expuestos a un descenso brusco de temperatura. Según el informe, las heladas y las plagas asociadas a este escenario podrían comprometer hasta un 30% de la brotación en determinadas producciones.
Misiones: el exceso, como principal riesgo
El SMN registra alrededor de 90% de agua útil en el suelo en prácticamente todo el territorio de Misiones. Para la producción yerbatera, tealera y citrícola, esto puede ser una ventaja si las condiciones se mantienen dentro de parámetros normales. Pero si se acumulan nuevos eventos intensos, aumenta el riesgo de excesos.
La humedad favorece la aparición de enfermedades y hongos; mientras que los caminos secundarios y terciarios pueden complicar el traslado de trabajadores, maquinaria y cosecha. El principal desafío para esa provincia será sostener el manejo sanitario y aprovechar los períodos en los que el suelo permita trabajar.
Chaco y Formosa: situación dispar
En buena parte del centro y este de Chaco y Formosa, el agua útil ronda el 30%. Hacia el oeste, los valores bajan hasta el 10%.
La distribución será determinante. En las zonas más secas, los aportes pueden mejorar las reservas y favorecer los cultivos de verano. Pero si los eventos se concentran en pocos días, pueden aparecer problemas para sembrar y realizar tareas de manejo.
Un evento intenso durante una ventana de siembra puede obligar a postergar los trabajos. Lo mismo puede ocurrir cuando se necesita ingresar a los lotes para aplicar productos contra enfermedades o plagas.
En Chaco, el impacto estará vinculado con los cultivos extensivos. En Formosa, además, tendrá peso la situación de los caminos y la distribución territorial de los registros.
El trigo, más expuesto
Entre los cultivos de invierno, el trigo aparece como uno de los más sensibles al escenario previsto. Los excesos pueden afectar los rendimientos y favorecer enfermedades. Las heladas tardías agregan otro riesgo para las plantas que hayan avanzado antes de lo habitual.
La situación cambia para soja, maíz y arroz. El Niño suele generar condiciones favorables para los cultivos de verano, siempre que el agua llegue en el momento adecuado. El problema aparece cuando cae demasiada agua en poco tiempo. En ese caso, lo que inicialmente es una ventaja puede convertirse en una dificultad para sembrar, aplicar tratamientos y mover maquinaria.
El efecto del fenómeno no puede medirse solamente por la cantidad acumulada. También importa cuándo se producen los eventos y sobre qué zonas.
Los caminos, una pieza clave
El informe de IERAL-NEA pone sobre la mesa una cuestión que excede al comportamiento climático: la infraestructura productiva.
Una campaña con buenas condiciones puede perder parte de sus beneficios si los caminos rurales quedan intransitables. El problema alcanza a productores, transportistas, contratistas y plantas de procesamiento.
Para los gobiernos provinciales y municipales, el mantenimiento de caminos, canales y cauces será clave para facilitar el escurrimiento y reducir los anegamientos.
Para los productores, el desafío será ajustar las tareas al estado de los lotes, anticipar problemas sanitarios y aprovechar las ventanas de trabajo disponibles.
El SMN recomienda seguir los pronósticos de corto plazo y el Sistema de Alerta Temprana, debido a que el escenario general no descarta eventos de mayor intensidad durante la primavera.
El panorama no es solamente de una primavera con más agua. El Niño puede favorecer a soja, maíz y arroz, pero también generar complicaciones para el trigo y las producciones perennes.
En Corrientes, el foco estará puesto en la combinación entre reservas, caminos y heladas. En Misiones, en los excesos y la sanidad. En Chaco y Formosa, en una distribución desigual que puede beneficiar a las zonas más secas, pero complicar las tareas si los eventos se concentran.
Fuente: Diario Época
