El Departamento de Seguridad Nacional dispuso que las agencias federales eliminen los productos de la empresa china y cualquier servicio de terceros que utilice sus modelos. Pekín rechazó la medida y pidió no politizar la tecnología.
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos emitió una directiva este lunes que ordena a las agencias de la administración retirar cualquier inteligencia artificial de la empresa china DeepSeek de los sistemas informáticos gubernamentales. La medida obliga a eliminar los productos de la compañía y cualquier servicio de terceros que se apoye en sus modelos o haya sido desarrollado a través de ellos. Entre los organismos afectados figuran los departamentos del Tesoro, de Estado y de Justicia, aunque quedan excluidas las agencias dependientes del Departamento de Defensa.
Según la notificación oficial, citada por la agencia Reuters, el uso de DeepSeek abre «múltiples vectores de amenaza» y «puede dar lugar a la transferencia de datos sensibles a China si lo utilizan empleados o proveedores del Gobierno estadounidense». El departamento añade que la utilización de esta tecnología en la Administración «podría producir inteligencia procesable sobre personas estadounidenses y/o agencias gubernamentales», y advierte que los propios modelos «pueden contener software malicioso u otras vulnerabilidades de seguridad».
La respuesta de China llegó este martes a través de su Ministerio de Exteriores. En una conferencia de prensa cubierta por la agencia EFE, la portavoz Mao Ning expresó el rechazo de su Ejecutivo a la «politización de las cuestiones tecnológicas y económico-comerciales». Mao trasladó la oposición de su país a la «generalización» del concepto de seguridad nacional que defiende Washington y anunció que China defenderá «con firmeza» los derechos e intereses legítimos de sus empresas.
La prohibición a escala federal amplía el cerco que varias instituciones estadounidenses ya habían impuesto sobre DeepSeek. Antes de esta orden, el Departamento de Comercio, la Marina y estados como Nueva York, Tennessee o Virginia habían vetado el uso de los productos de la tecnológica con sede en Hangzhou en sus dispositivos oficiales. El Departamento de Estado hizo público además un memorando interno del pasado mes de julio en el que instruía a las agencias federales para que vigilaran los flujos de tráfico entrante y saliente en las páginas web del Gobierno con el fin de mitigar posibles riesgos derivados de esta inteligencia artificial.
DeepSeek ganó notoriedad internacional a principios de 2025 al lanzar modelos de inteligencia artificial que, según sus datos, podían conseguir resultados similares a los estadounidenses pero entrenados a una fracción del costo de aquellos. Su irrupción sacudió un sector dominado hasta ese momento casi en exclusiva por corporaciones como OpenAI, Google, Meta o Anthropic, inmersas en inversiones multimillonarias en infraestructura de computación que despertaron alertas entre analistas e inversores sobre una posible burbuja financiera en torno a esta tecnología.
El veto a DeepSeek forma parte de una serie de medidas de la administración de Donald Trump para frenar la IA china. En julio, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) votó a favor de prohibir la venta en Estados Unidos de dispositivos con componentes críticos de fabricantes chinos y propuso impedir que las operadoras de telecomunicaciones se interconecten con firmas chinas. También prohibió la venta de androides de fabricación china en el país. Antes, en diciembre, el mismo organismo ya había bloqueado la importación de nuevos modelos de drones y de routers domésticos fabricados en China. Para el próximo 29 de octubre está prevista una votación sobre si se prohíbe que todos los laboratorios chinos realicen las pruebas de certificación de dispositivos que se vayan a vender en EE.UU., como teléfonos celulares, cámaras y ordenadores. Según datos citados por elDiarioAR, el año pasado el 82% de los aparatos electrónicos comercializados en Estados Unidos pasó sus controles en instalaciones del gigante asiático.
Estas medidas comerciales se vinculan con la tendencia hacia la fragmentación de la red en bloques nacionales que puso sobre la mesa el acuerdo entre Trump y Xi Jinping para separar a los 170 millones de usuarios de TikTok en Estados Unidos del resto del mundo. Aquel pacto, diseñado para dejar el algoritmo de recomendación bajo la supervisión de la Casa Blanca y de aliados empresariales como Oracle, evidenció el giro de Washington hacia la doctrina de fronteras digitales practicada por Pekín y Moscú.
Consultado por elDiarioAR, Christoph Schmon, director de Políticas Internacionales de la Electronic Frontier Foundation (EFF), advirtió sobre el riesgo de que los usuarios queden encerrados en jardines amurallados nacionales. «Las leyes y órdenes nacionales están pensadas para regular asuntos internos, por lo que cierta fragmentación legal de Internet es inevitable. Sin embargo, la verdadera preocupación surge cuando estas medidas están mal dirigidas y corren el riesgo de segmentar la red global e interoperable en sistemas aislados», sostuvo Schmon.
