El artista argentino Marcelo Pombo exhibe su nueva serie de objetos intervenidos en la galería Barro, en La Boca. La muestra, curada por Bárbara Golubicki, reúne casi 30 piezas en tres dimensiones realizadas durante los últimos tres años.
El artista Marcelo Pombo presenta la exposición Querido Teto, sin comentarios en la galería Barro, ubicada en Caboto 531, La Boca. La muestra, curada por Bárbara Golubicki, reúne casi 30 piezas en tres dimensiones realizadas con esmero durante los últimos tres años.
La serie está compuesta por objetos cotidianos intervenidos, como trapos de cocina y rejilla, a los que el artista aplica flores, cuentas, flecos y otros elementos. Según declaró Pombo, el impulso inicial de esta nueva producción fue “abrir una puerta que pueda contener todo mi pasado”.
La exposición toma su título de una fotografía del artista a los 14 años, tomada por su tía, que aparece en la imagen oficial de la muestra. La postal fue enviada por correo con el mensaje “Querido Teto, sin comentarios”.
Entre las obras se incluyen piezas como “Arte geométrico rescatado del fondo del Riachuelo a la altura de la Salada” (2023) y “Buen día, trapo de cocina” (2023), que según el artista retoman operaciones de su trayectoria vinculadas al arte geométrico argentino, la contaminación del Riachuelo y la decoración accesible de los años 90.
Pombo señaló que en los años 90 utilizaba cajas de jugo, jabón en polvo o pasta dentífrica a las que agregaba moños y piedritas, y que en esta serie realizó un procedimiento similar con trapos de cocina. “Han absorbido todo tipo de manchas y fluidos y han sido a su vez lavados y estrujados. Concentran lo que no sale, lo que queda”, detalló.
La muestra incluye también obras de gran formato realizadas con cartones, hilo sisal, arpilleras cosidas, telas acolchadas con estampados liberty y batik, entre otros materiales. El artista indicó que utiliza tierra conseguida debajo de la autopista de Constitución, donde tiene su taller, además de saliva, vaselina, anilinas, sal y grasa.
Consultado sobre la presencia de bolsas de residuos en sus obras, Pombo afirmó: “Aparece algo casi identitario, como mi ADN como artista, el uso de materiales pobres y de alguna manera reparados; la idea de buscar algún tipo de belleza, de goce y de reparación de esa pobreza, de ese desecho”. Y agregó: “Siento que si algo tiene tristeza o sordidez, yo quiero modificarlo, elevarlo, pero a veces esa intención de embellecer lo sórdido lo puede volver más sórdido todavía”.
El artista también se refirió a Jorge Gumier Maier, a quien dedicó una de las obras: “Una de las obras de la muestra pensé mucho en llamarla ‘Te extraño Gumier’, porque conocerlo fue una de las cosas más importantes que me pasaron en la vida”. Gumier Maier inaugurará una retrospectiva en Colección Amalita, en Puerto Madero, una semana después.
La curadora Bárbara Golubicki describió el trabajo de Pombo en esta serie como el de un “modisto plebeyo con director creativo de una maison de alta costura”, y destacó que “al dedicarle tanto tiempo a cada tela recupera esa sacralidad doméstica que atraviesa toda la obra de Pombo en este lenguaje textil”.
La exposición incluye piezas como “Shopping bag” (2023), una bolsa de compras petrificada en un pedestal central; “Scarf del MoMA” (2024), un foulard de seda; y “Bolsa de basura cósmica” (2026), que pende como un móvil en la sala.
Marcelo Pombo. Querido Teto: sin comentarios, con curaduría de Bárbara Golubicki, en Barro (Caboto 531, La Boca).
