El Sumo Pontífice recorrió este sábado la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en uno de los barrios con mayor desigualdad socioeconómica de Uruguay, y se pronunció sobre la situación de niños y madres en la zona.
El Papa León XIV visitó este sábado el barrio Casavalle, en Montevideo, uno de los sectores con mayor desigualdad socioeconómica de Uruguay. La actividad se desarrolló en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en el norte de la capital uruguaya.
Durante su visita, el Pontífice se desvió del protocolo previsto para saludar a sacerdotes y residentes de un hogar religioso de la zona. En ese marco, pronunció un discurso en el que afirmó: «No podemos pasar de largo cuando sabemos que hay niños en Uruguay que no van a la escuela por miedo a no volver. No podemos acallar nuestra conciencia cuando constatamos que una madre no tiene los medios para alimentar a sus hijos».
Casavalle abarca distintos microbarrios con alta densidad de población y registra los mayores índices de violencia de Uruguay. Según un informe de la BBC, cerca de dos tercios de los vecinos de la zona identifican «la droga» como un problema principal y los enfrentamientos entre grupos vinculados a ella como una preocupación.
De acuerdo con datos oficiales, el año pasado la seccional policial de la zona registró 39 denuncias de homicidios, lo que equivale a 44,1 casos cada 100.000 habitantes, la mayor tasa de Montevideo en ese período. Esa proporción casi triplica la media de homicidios de toda la ciudad (16,5), es apenas menor a la que tuvo en 2025 la ciudad colombiana de Cali (46,8 cada 100.000 personas) y casi el doble que la tasa de muertes violentas que hubo en Río de Janeiro (22,7 cada 100.000 habitantes). Los expertos atribuyen buena parte de esas muertes en Casavalle a conflictos de microtráfico y disputas territoriales.
En la zona trabajan instituciones y grupos vinculados a la Iglesia que impulsan tareas de asistencia, acompañamiento comunitario y contención, entre ellas organizaciones de Cáritas, las Hermanas de la Madre Teresa y los Focolares.
En su discurso, el Papa también sostuvo: «Un hijo de este país, tan rico en recursos, no debería irse a dormir sin comer, ni debería renunciar a recibir una educación y un futuro dignos debido a la inseguridad que reina en las calles». Y agregó: «Mucho menos debería sufrir violencia hasta el extremo de llegar a perder la vida».
