Para empezar a desandar este camino, me gustaría que nos cuenten sobre la raíz. ¿Cómo y en qué año nace Tricomas del Sur y qué significa para ustedes llevar ese nombre con tanta identidad territorial?
– Nacimos de un grupo de cultivadores. Nuestra primera misión fue el cultivo solidario, dando a conocer los beneficios terapéuticos de la planta y enseñando a la gente a cultivar y hacer su propia medicina. Así fuimos logrando una comunidad que se empoderó. Cuando decidimos fundar la agrupación, el 4 de diciembre de 2022, ya éramos conocidos por nuestra labor en talleres. El nombre Tricomas surge del tesoro deseado de la planta: esos apéndices que contienen los cannabinoides y terpenos que buscamos para sanar.
En su inauguración el mensaje fue muy claro: no pidieron nada para ustedes, sino para los demás. ¿Cómo fue ese momento y de qué manera el “Jardín de Tru-la-la” se convirtió en el espacio de acogida que es hoy?
– En nuestra inauguración, pedimos alimentos no perecederos, artículos de limpieza y ropa para los presos por cultivar. Nuestra sede, el “Jardín de Tru-la-la”, se llenó de productos; la gente entendió el mensaje enseguida. Allí empezamos a buscar intensamente a los presos en penales y comisarías para ubicarlos y asistirlos.
Hay un nombre que siempre resuena en su historia y es el de Stella Núñez. ¿Cómo fue ese primer encuentro y de qué manera su caso marcó un antes y un después en la estructura de la agrupación?
– Nuestra primera visita fue a Stella, algo que jamás olvidaremos. Sus palabras fueron “cuando esté en libertad me voy a unir a la lucha”. Y lo cumplió a rajatabla; hoy es un pilar indestructible. Por el Artículo 14, muchos presos no pueden volver a sus hogares al salir. Ahí es donde el “Jardín de Tru-la-la” se vuelve fundamental: los hospedamos para que no terminen su condena en un penal. Es una tarea difícil, pero entendemos que en ese lugar podríamos estar nosotros.
Estamos en 2026 y el panorama es ambiguo. ¿Cómo conviven con este “gris legal” donde hay personas detenidas incluso teniendo permisos vigentes como el Reprocann?
– Es una realidad inescrupulosa. La persecución llena los cupos de las cárceles y alimenta un negocio redituable. Cuando la realidad te alcanza, lo primero que se rompe es la familia: los menores quedan desamparados. Quienes tienen dinero pagan una defensa; quienes no, quedan sujetos a defensores oficiales que aparecen a los dos años sólo para ofrecerte un juicio abreviado, sin que puedas contar tus razones.
Te puede interesar: Cannabis medicinal: el “clic” del Reprocann tras seis meses de silencio
Te puede interesar: Cannabis medicinal: el “clic” del Reprocann tras seis meses de silencio
Su trabajo en el territorio es cuerpo a cuerpo. ¿Cómo logran sostener la logística de las visitas, las rifas y el apoyo económico a las familias que pierden a su sostén de hogar?
– Es arduo. Hacemos rifas, recibimos donaciones y pedimos recursos para llevar a las cárceles y domicilios, especialmente donde hay niñeces. Tenemos una comunidad que colabora, pero siempre nos faltan manos porque las cárceles están llenas. Escuchamos cada historia… la realidad supera a la ficción siempre. No sólo asistimos con alimentos; también vamos a los juzgados a llevar la palabra de quienes no son escuchados, aunque muchas veces a nosotros tampoco nos quieran oír. Pero no desistimos.
Para cerrar, y pensando en un futuro de libertad: ¿Cuál es la meta final de Tricomas ?
– La liberación total de la planta ancestral y de todas las personas encarceladas por elegir cómo sentirse bien. Merecemos una ley justa, respetuosa de los derechos humanos y de las garantías que nos corresponden por el simple hecho de existir. Algún día ya no tendremos que visitar a nadie preso por marihuana.
Cómo colaborar con Tricomas del Sur
La solidaridad es el motor que sostiene a las familias mientras la justicia llega. Tricomas del Sur se financia a través de la autogestión y el apoyo de la comunidad cannábica. Podés sumarte de las siguientes maneras:
– Donaciones: reciben alimentos no perecederos, artículos de limpieza y ropa para entregar en las visitas a penales y a los hogares de los familiares.
– Rifas Solidarias: seguí sus redes para participar de los sorteos que organizan para solventar gastos legales y de asistencia básica.
– Difusión: compartir su trabajo ayuda a romper el estigma y a que más personas se enteren de la realidad de los presos por cultivar.
Seguilos y sumate en Instagram: 👉@tricomas_delsur
Nota Editorial
«Nuestra meta es que ya no tengamos que visitar a ninguna persona presa por marihuana. Merecemos una ley justa que sea respetuosa de los derechos humanos». — Tricomas del Sur.
El trabajo de Tricomas del Sur nos interpela a todos los que formamos parte de esta comunidad. No basta con tener un permiso en el celular si el compañero del barrio sigue siendo criminalizado por la misma planta que a otros nos da libertad. La solidaridad es nuestra mejor herramienta política.
Fuentes:
– Entrevista exclusiva realizada por Grace Canale ( Brillando_420 )activista feminista cannabica (Marzo 2026).
– Archivos de la Asociación Civil Tricomas del Sur.
