El dispositivo, desarrollado por universidades nacionales con apoyo de la CONAE, fue liberado por la misión Artemis II de la NASA y mantuvo una señal estable, marcando un hito para la tecnología espacial local.
En la madrugada del 1° de abril, el microsatélite argentino Atenea estableció contacto con la Tierra apenas segundos después de ser liberado por la misión Artemis II de la NASA, a aproximadamente 40.000 kilómetros de distancia. Horas más tarde, alcanzó su punto más lejano, a 70.000 km, manteniendo una comunicación fuerte y continua con las estaciones terrestres de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).
«Ayer vivimos horas intensas. Viene saliendo todo excelente. Todavía es muy temprano para saber el nivel de éxito, pero tuvimos buena telemetría y eso para nosotros es todo un triunfo», señaló Sonia Botta, coordinadora del grupo desarrollador del satélite. El aparato completó una secuencia autónoma de activación y verificaciones tras su lanzamiento desde Cabo Cañaveral.
Atenea fue uno de los cuatro microsatélites de la misión. Según informaron fuentes del CONICET, los otros dos dispositivos —uno surcoreano y otro alemán— no pudieron ser localizados inicialmente por sus respectivas estaciones terrenas, pero fueron ubicados posteriormente desde el Instituto Argentino de Astronomía y la CONAE, lográndose la descarga de sus datos.
Emiliano Baum, responsable de soporte de sistemas de estaciones terrenas de la CONAE, destacó que «todo se completó en tiempo y forma. Fue una grata sorpresa. Apenas lo desplegaron lo captamos». La recepción de datos se realizó desde las estaciones de Córdoba y Tolhuin.
El microsatélite, diseñado por estudiantes e ingenieros de las universidades nacionales de La Plata, San Martín y Buenos Aires, con asistencia de la CONAE, funciona como una demostración tecnológica y para ensayos. Entre su carga útil incluye un sistema de comunicaciones en Banda S, un receptor GPS, dosímetros de radiación y un fotomultiplicador para detectar luz débil. Uno de sus objetivos es analizar las «ondas de rebote de GPS» para su posible uso en el espacio profundo.
Baum también hizo referencia al contexto presupuestario del sector espacial argentino, señalando que para atender este lanzamiento, entre 15 y 20 personas de la CONAE involucradas suspendieron medidas de fuerza que mantenían debido a recortes presupuestarios y la cancelación de programas.
