La tripulación de la nave Orión observó partes de la Luna nunca antes vistas por el ser humano y se prepara para superar la distancia récord alcanzada por el Apolo 11.
Los astronautas de la misión Artemis II de la NASA tuvieron la oportunidad de observar directamente, a través de las escotillas de la nave Orión, partes de la Luna que nunca antes habían sido vistas por el ojo humano. Entre ellas, destaca la cuenca Oriental, ubicada en el borde derecho del disco lunar, cuya visión completa a simple vista es inédita.
Este lunes 6 de abril está previsto que la misión alcance un hito histórico: la cápsula Orión realizará una órbita profunda alrededor del satélite, superando la distancia máxima de la Tierra alcanzada por la tripulación del Apolo 11 en 1969. De concretarse según lo planeado, los astronautas se convertirán en los seres humanos que más lejos han viajado en el espacio.
Según informó la NASA, la misión avanza con normalidad, habiendo registrado solo contratiempos menores. La imagen de la cuenca Oriental, similar a una diana, fue capturada durante el cuarto día de la travesía de 10 días, cuando la nave se encontraba a aproximadamente 321.869 kilómetros de la Tierra.
«Es muy característica y ningún ojo humano había visto nunca antes este cráter hasta hoy», destacó la astronauta Christina Koch durante una transmisión. Los especialistas de la agencia espacial explicaron que regiones como esta solo habían sido observadas previamente por instrumentos robóticos.
El próximo gran evento de la misión está programado entre la noche del domingo y la madrugada del lunes, cuando la nave ingrese en la «esfera de influencia lunar», donde la gravedad de la Luna ejercerá una fuerza mayor que la de la Tierra sobre la cápsula.
En cuanto a la vida a bordo, la NASA detalló que la tripulación completó recientemente una demostración de pilotaje manual y revisó el plan de sobrevuelo lunar. Los astronautas, que recibieron formación en geología, están preparados para fotografiar y describir rasgos lunares desde una perspectiva única. Su jornada comenzó con un desayuno de huevos revueltos y café, acompañado de música.
