Según datos oficiales, el stock bovino cerró el año pasado en 50,9 millones de cabezas, con una merma de 704.000 animales. Analistas señalan que la sequía, eventos climáticos adversos y decisiones de política económica pasadas influyeron en la contracción.
El stock de ganado bovino en Argentina registró una nueva contracción durante el año 2025, según el informe publicado por la Secretaría de Agricultura. Las existencias al 31 de diciembre de ese año se ubicaron en 50.920.790 cabezas, lo que representa una baja de 704.000 animales (1,36%) respecto al año anterior.
El analista ganadero Víctor Tonelli indicó que, considerando el período 2022-2025, la pérdida acumulada de stock alcanza los 3,3 millones de cabezas. De esta cifra, 1,44 millones corresponden a vacas, categoría considerada vientres en producción.
El reporte oficial detalla que la merma se registró principalmente en las categorías de vientres (vacas y vaquillonas) y en terneros/as. En contrapartida, se observaron subas en otras categorías como los novillitos. Según la Secretaría de Agricultura, la caída en el número de terneros/as (14.405.022 animales, un 1,4% menos) se explica por su origen en nacimientos del invierno de 2025, producto de servicios sobre un stock de vientres que ya había disminuido en la primavera de 2024.
No obstante, el informe destaca un aspecto positivo: la relación terneros/vacas se mantuvo en un 65,2%, indicador que se ubica por encima del promedio histórico (62,3%) y refleja una mejora en la eficiencia reproductiva del rodeo.
Entre los factores que habrían influido en la reducción del stock en los últimos años, los especialistas mencionan contingencias climáticas como la sequía de 2022 y las fuertes lluvias e inundaciones posteriores, que forzaron ventas anticipadas. También se alude a medidas de política económica de administraciones anteriores, como la prohibición de exportar ciertos cortes de carne y un tipo de cambio considerado desfavorable, que desalentaron la actividad.
Tonelli señaló que, con un escenario actual de precios positivos y sin restricciones a la exportación, los productores iniciaron a fines de 2024 un ciclo de retención de hacienda. Este proceso, que busca recuperar el stock, podría extenderse por al menos tres años, lo que se traduciría en una oferta más restringida en el mercado en el corto y mediano plazo.
