Cada 7 de abril se conmemora el Día Nacional de la Zamba, aunque la fecha oficial es el 29 de septiembre. Este género musical y dancístico, con raíces en la zamacueca peruana, es una expresión cultural arraigada en el noroeste argentino.
El Día Nacional de la Zamba se celebra cada 7 de abril, pese a que la fecha oficial establecida es el 29 de septiembre. La conmemoración del 7 de abril se basa en que ese día, hace más de un siglo, se inscribió en SADAIC la zamba titulada «La 7 de abril», cuya autoría se atribuye generalmente al santiagueño Andrés Chazarreta, aunque existen versiones que la adjudican al tucumano Gómez Carrillo.
Por otro lado, la Secretaría de Cultura de la Nación señala que el día oficial es el 29 de septiembre, en homenaje al natalicio del compositor salteño Gustavo «Cuchi» Leguizamón, considerado una figura fundamental del folklore argentino.
La historia de la zamba está profundamente ligada a la zamacueca, una danza originaria de Lima, Perú, que llegó al territorio argentino alrededor de 1825-1830. Esta danza se afincó principalmente en las provincias del noroeste, como Salta, Jujuy y Tucumán, donde, con el tiempo y la influencia local, fue transformándose hasta dar origen a la zamba que se conoce hoy.
La zamba es una danza de pareja suelta, donde el pañuelo cumple un rol protagónico en la coreografía, que representa un juego de encuentro y desencuentro. Si bien se extendió por varias regiones del país, encontró su cuna y mayor desarrollo en el noroeste argentino. Salta es considerada el epicentro de este género, donde alcanzó su máximo esplendor y se conservan las formas más tradicionales. Santiago del Estero también realizó un aporte distintivo, a menudo incorporando instrumentos como el bandoneón. Otras provincias como Córdoba, La Rioja y Catamarca adoptaron y adaptaron la zamba, aunque con menor predominancia que en la región noroeste.
Más allá de sus variantes regionales, la zamba se consolida como una expresión de identidad y un legado artístico perdurable en la cultura argentina.
