Las delegaciones de ambos países se preparan para unas complejas conversaciones este fin de semana, marcadas por acusaciones mutuas y condiciones previas para el diálogo.
Este sábado están previstas las negociaciones entre Estados Unidos e Irán en Pakistán, en un contexto global de alta expectativa. Las conversaciones se desarrollan tras acusaciones cruzadas de incumplimiento de acuerdos y en medio de una frágil tregua de dos días que detuvo los bombardeos aéreos de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní.
Sin embargo, la tregua no ha logrado calmar el conflicto paralelo que Israel mantiene con Hezbollah, aliado de Irán, en el Líbano, ni ha resuelto el bloqueo del estrecho de Ormuz, que ha causado una importante interrupción en el suministro mundial de energía.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, declaró antes de viajar: «Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, ciertamente estamos dispuestos a tender la mano. Si intentan jugarnos una mala pasada, van a descubrir que el equipo negociador no será tan receptivo». Añadió que espera que el proceso sea positivo.
Por su parte, el presidente del parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, estableció condiciones previas para el diálogo, exigiendo un alto el fuego en el Líbano y el desbloqueo de los activos del régimen islámico. «Estos dos asuntos deben cumplirse antes de que empiecen las negociaciones», insistió a través de la red social X.
Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó a Irán por obstaculizar la libre navegación en el estrecho de Ormuz, un paso crucial para el comercio mundial de petróleo. Trump advirtió sobre posibles ataques más intensos si no se llega a un acuerdo, afirmando que se están preparando armas «mejores que las que usábamos antes».
