Julieta Campo presentó un proyecto de ley para limitar el porcentaje de ingresos destinado a cancelar deudas y exigir que las plataformas digitales operen bajo normas similares a las de la banca tradicional.
La diputada nacional por el Chaco, Julieta Campo, presentó en la Comisión de Defensa al Consumidor un proyecto de ley orientado a regular el endeudamiento de las familias, con especial foco en el crédito otorgado por billeteras virtuales. La iniciativa, denominada «segunda oportunidad para hogares endeudados», busca que el Estado funcione como árbitro en la renegociación de deudas.
El proyecto establece topes sobre el porcentaje del ingreso que puede destinarse al pago de compromisos financieros: un 30% para trabajadores formales y un 20% para quienes perciban asignaciones, jubilaciones o pensiones. Campo señaló que la propuesta no implica que el Estado absorba deudas privadas, sino que actúe como intermediador para facilitar acuerdos con plazos e intereses razonables.
Durante una entrevista, la legisladora describió el problema como estructural. Por un lado, destacó que el destino principal de las deudas suele ser la subsistencia, como la compra de alimentos o el pago de servicios. Por otro lado, advirtió sobre la masificación del crédito a través de plataformas digitales que, según afirmó, operan sin las mismas regulaciones que los bancos tradicionales y pueden cobrar tasas elevadas.
Según datos citados por Campo, nueve de cada diez familias argentinas están endeudadas, y el 70% reconoce dificultades para afrontar los pagos. En la región del Norte Grande, la tasa de morosidad sería significativamente más alta que el promedio nacional.
La iniciativa propone un procedimiento digital, ágil y accesible para la renegociación. También plantea que ciertos bienes, como la vivienda familiar, sean inembargables. Campo mencionó que para elaborar la propuesta se estudiaron experiencias internacionales, como el programa «Desenrola Brasil» y modelos de España y Alemania, adaptando el rol del Estado al de árbitro.
La diputada vinculó además el sobreendeudamiento con consecuencias que exceden lo económico, como el deterioro de la salud mental, y citó testimonios de organizaciones que trabajan en la prevención de suicidios en Resistencia.
