En medio de un discurso sobre la verdad y el diálogo en África, el Papa León XIV y medios vaticanos recordaron la doctrina de la Iglesia contra las armas atómicas, luego de que el expresidente estadounidense le atribuyera una posición falsa.
Durante una visita a Camerún, el Papa León XIV habló este viernes sobre la importancia de la verdad y el diálogo en un mundo marcado por la polarización. «Cuando la simulación se vuelve norma, la capacidad humana de discernimiento se atrofia», advirtió el Pontífice en un encuentro con estudiantes de la Universidad Católica de África Central, en Yaundé. Sus palabras se dieron en un contexto donde también abordó los desafíos de la inteligencia artificial.
Paralelamente, desde Estados Unidos, el expresidente Donald Trump realizó declaraciones atribuyéndole al Papa una postura favorable a que Irán posea armas nucleares. «Estoy seguro de que el Papa es un buen tipo… él dice que Irán puede tener un arma nuclear. Yo digo que Irán no puede tener un arma nuclear», afirmó Trump a la prensa.
Frente a estas afirmaciones, que no se corresponden con ninguna declaración pública del Pontífice, el Vaticano respondió a través de sus medios oficiales. En un editorial publicado en Vatican News y en la portada de L’Osservatore Romano, el director editorial Andrea Tornielli recordó el magisterio constante de los papas de las últimas décadas en contra del arma atómica.
El artículo evocó las posturas de Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II y Francisco, quien calificó el uso y la posesión de armas nucleares como «inmoral». Asimismo, enumeró al menos seis ocasiones en las que el actual Papa, León XIV, se ha pronunciado a favor del desarme nuclear desde el inicio de su pontificado hace casi un año. La última fue el 5 de marzo pasado en su cuenta de X, donde escribió: «Recemos juntos para que las naciones procedan a un desarme efectivo, en particular al desarme nuclear».
Este intercambio mediático coincide con una decisión concreta de la administración Trump: rescindir un contrato de larga data con Caridades Católicas de Miami, un programa de ayuda a menores migrantes no acompañados. El arzobispo de Miami, Thomas Wenski, lamentó la pérdida de la financiación de 11 millones de dólares y advirtió sobre la posible interrupción de los servicios.
