Creadores de contenido iraníes utilizan humor y herramientas digitales para difundir su perspectiva en plataformas globales, en medio de un complejo escenario geopolítico y restricciones internas de conectividad.
En el marco de las tensiones internacionales, creadores de contenido afines al gobierno iraní están empleando humor, animaciones con muñecos de Lego y videos generados por inteligencia artificial para difundir mensajes en redes sociales dirigidos a una audiencia occidental. Esta actividad se produce a pesar de las extensas restricciones de internet que afectan a la población dentro de Irán.
Cuentas oficiales, como las de embajadas y figuras políticas, han logrado una notable visibilidad con publicaciones virales. Un ejemplo reciente fue un video paródico de la embajada en Sudáfrica, que obtuvo decenas de miles de interacciones. Expertos en comunicación, como Narges Bajoghli de la Universidad John Hopkins, señalan que Teherán ha priorizado este frente digital para intentar influir en la narrativa global, especialmente tras los eventos en Gaza.
Bajoghli destaca el rol de una generación joven de creadores de contenido a los que se les ha dado espacio para operar. Según su análisis, esta estrategia ha logrado una inusual circulación de memes de origen iraní a través de diversos espectros políticos en línea. Mientras, los medios de comunicación tradicionales dentro de Irán enfrentan fuertes controles, y la población local sufre uno de los apagones digitales más prolongados inducidos por un gobierno.
La eficacia de estas campañas en redes sociales contrasta con la limitada capacidad de Irán para influir en los grandes medios de comunicación occidentales, que durante décadas han mantenido una línea editorial crítica con el país. El fenómeno muestra cómo los conflictos contemporáneos se libran también en el terreno de la comunicación digital.
