El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva lanzó un plan con fuertes quitas y créditos blandos para aliviar el endeudamiento de los hogares, en un intento por reactivar el consumo y recuperar respaldo en sectores medios.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, firmó hoy un decreto que establece un plan de reestructuración de deudas familiares, consensuado con el sistema bancario. La medida busca aliviar la carga financiera que afecta al 80,4% de los hogares brasileños, donde las tarjetas de crédito representan el 84,9% del total adeudado.
El programa contempla descuentos de hasta el 90% sobre los impagos acumulados y la posibilidad de acceder a nuevos créditos con tasas de interés reducidas. En declaraciones oficiales, Lula señaló: “Nosotros hemos comprendido perfectamente lo que significa ese endeudamiento. Pretendemos a partir de ahora bajarlo a niveles razonables, y a ser pago a largo plazo, para que nadie se quede sin capacidad de consumir o comprar lo necesario”. Sin embargo, también advirtió sobre la necesidad de que las deudas sean consistentes con la capacidad de pago de cada familia.
El ministro de Hacienda, Darío Durigan, explicó que “una deuda de 10.000 reales (unos 2.000 dólares) puede crecer rápidamente con tasas de interés del 15% mensual en la tarjeta de crédito. En estas condiciones, se vuelve impagable en poco tiempo”. El decreto establece descuentos que oscilan entre el 40% y el 90% para morosidades en tarjetas y sobregiros, con plazos de amortización de hasta cuatro años. Además, se eliminarán los antecedentes negativos de los deudores.
El plan también incluye una línea especial para pequeños agricultores, con plazo de renegociación hasta el 20 de diciembre. Se estima que hasta 800.000 agricultores familiares podrían beneficiarse. La medida se enmarca en un contexto político donde Lula busca recuperar popularidad, especialmente entre las familias de clase media con ingresos de hasta 1.700 dólares, según analistas en Brasilia.
Paralelamente, el Partido de los Trabajadores (PT) enfrenta dificultades en el Congreso, tras dos derrotas recientes: el rechazo del Senado a la nominación de Jorge Messias como miembro de la Corte Suprema y la anulación del veto presidencial a un proyecto que reduce penas por el complot golpista del 8 de enero de 2023.
