El abogado Adrián Buffone analizó el panorama legal actual frente al acoso y las difamaciones virtuales, y destacó que las víctimas pueden recurrir a vías penales y civiles para obtener reparación.
En declaraciones a CIUDAD TV, el abogado Adrián Buffone analizó el panorama legal actual frente al acoso y las difamaciones virtuales, y señaló que la normativa internacional, las leyes locales y la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación han avanzado en la protección del honor y la intimidad. Buffone afirmó que “injuriar, calumniar, difamar a través de las redes sociales, ya no es de manera gratuita como hace algún tiempo podría haberlo sido”.
El profesional indicó que los afectados por publicaciones maliciosas disponen de dos vías judiciales: la penal y la civil. La vía penal persigue la sanción del delito, mientras que la civil busca la reparación del daño moral y la afectación al honor. Buffone explicó que los damnificados pueden exigir “una rectificación, un pedido de disculpas por los medios en los cuales se produjo el agravio y además la posibilidad por supuesto de reclamar una indemnización por la lesión que generó”. Agregó que la cuantificación económica se evalúa de manera particular, dado que “el honor para todas las personas no es de la misma manera o no rige de la misma manera para todos”.
El abogado destacó la existencia de medidas preventivas urgentes para ordenar la baja o suspensión de un contenido. Recomendó resguardar la evidencia y sugirió que “lo primero que hay que hacer es ir a un escribano a certificar la publicación, pero bueno, capturas de pantalla, grabaciones, todo eso sirve”.
En relación a la colisión entre el derecho a la intimidad y la libertad de expresión, Buffone mencionó que los medios de comunicación cuentan con un marco de protección más amplio que resguarda el secreto de la fuente de información, pero afirmó que esta protección posee pautas claras para que el ejercicio de la labor informativa no se traduzca en agravios o insultos directos.
Finalmente, Buffone desmitificó la creencia de que borrar un comentario o un perfil elimina el rastro del delito. Detalló que en la provincia de Chaco el departamento de cibercrimen trabaja con un alto nivel de eficacia, y sostuvo que “en las redes y en la virtualidad nada desaparece, aunque parezca que desaparece, nada desaparece, todo sigue estando ahí”. Sobre el impacto psicológico en las víctimas, concluyó que las personas experimentan “una afectación, una depresión, un estado de indefensión absoluta porque uno tiene que entender que una publicación en tres segundos puede dar la vuelta al mundo”.
