La referente de la Fundación CONIN en Barranqueras explicó que durante el invierno la institución intensifica el trabajo en nutrición, prevención de enfermedades respiratorias y acompañamiento a las familias.
Claudia Leguiza, referente de la Fundación CONIN en Barranqueras, declaró en CIUDAD TV que la organización articula con el sistema público de salud para acompañar a familias en situación de vulnerabilidad. “Nuestro trabajo sigue ininterrumpido y, en esta época del año, haciendo mucho hincapié en lo que es la alimentación, porque es el área que nosotros trabajamos específicamente, para reforzar los anticuerpos de los niños, que estén bien”, afirmó.
Leguiza explicó que las bajas temperaturas requieren redoblar esfuerzos para prevenir enfermedades respiratorias y sostuvo que la buena nutrición complementa los controles médicos. “Qué mejor que reforzar a través de la alimentación, más allá de que los padres asisten al centro de salud, al hospital y llevan adelante todo lo que Salud Pública les exige para la edad de cada niño”, expresó.
La fundación trabaja de manera coordinada con hospitales y centros de salud públicos. Como parte del acompañamiento, solicitan a las madres que presenten el cuaderno sanitario de sus hijos para verificar el cumplimiento de controles y esquemas establecidos. “Siempre decimos, somos un complemento de la acción del Estado en cuanto a que reforzamos cuestiones como la nutrición y la contención en lo social, en que es reforzar a la mujer como sostén de los niños que tienen problemas de malnutrición”, afirmó.
Comentó que existe “un diálogo un poco más fluido con áreas sensibles como el Ministerio de Desarrollo Humano” y remarcó que el vínculo con Salud Pública se ha mantenido a lo largo de distintos gobiernos. Desde los centros sanitarios derivan familias a la fundación porque conocen el acompañamiento que reciben las madres. “Eso no significa que alcance, nunca alcanza. Tampoco alcanzan las acciones que realizamos. Nos gustaría realizar muchas más”, expresó. “CONIN es una célula dentro de esta sociedad”, resumió.
Consultada sobre datos oficiales que muestran una disminución de la mortalidad infantil, sostuvo que la fundación no cuenta con un universo estadístico propio. Leguiza explicó que las consecuencias de la malnutrición muchas veces no aparecen reflejadas como causa principal en internaciones infantiles. “Ni en ninguna historia clínica va a decir que el niño ingresó con un bajo peso o que el origen, la patología o el problema de base es la malnutrición. Va a decir por qué problemita de hoy entró y lo internaron”, advirtió, al mencionar cuadros de gripe, neumonía y otras enfermedades respiratorias que afectan con mayor frecuencia a niños con deficiencias nutricionales.
“Siempre vamos a estar leyendo la estadística del Estado en cuanto a mortalidad infantil”, manifestó y agregó: “Nos alegra si es así y elegimos creer que es así. Es el Estado el que maneja esa estadística”. Señaló otras problemáticas observadas diariamente, como el incremento de embarazos en adolescentes y niñas registrado después de la pandemia. “Tenemos madres de 14 años. Esa situación antes de la pandemia había disminuido y mucho. Postpandemia empezó nuevamente esa situación”, afirmó.
Uno de los ejes centrales del trabajo de CONIN es la promoción de hábitos saludables de alimentación. Leguiza explicó que la metodología se modificó hasta incorporar una modalidad práctica en la que las madres preparan los alimentos. “Desde este año implementamos que las madres cocinan”, contó. El objetivo es que aprendan a optimizar los recursos disponibles y aprovechen los alimentos que reciben en bolsones de mercadería. “Ellas cocinan, elaboran esa comida, adquieren la facilidad en la elaboración y se la llevan a su casa. Están llevando una vianda por día, cocinando ellas mismas”, explicó. Destacó el intercambio permanente entre las madres y el equipo profesional. “Estamos en un constante aprendizaje mutuo entre el grupo de madres y las profesionales de la fundación. Eso es muy importante”, señaló.
Actualmente, la fundación sostiene la atención de 30 niños, número que se mantiene por limitaciones económicas. Los lunes concurren niños de entre un año y medio y cuatro años que reciben acompañamiento psicopedagógico, mientras que los miércoles asisten los bebés, quienes trabajan con una estimuladora temprana. Leguiza indicó que no existe lista de espera porque la incorporación de nuevos casos se realiza principalmente a partir de derivaciones de centros de salud. “En este momento del año es cuando sí se incorporan más, porque las madres están buscando y necesitando esa contención ante la situación del frío y saben que acá encuentran bastantes herramientas”, explicó.
Entre esas herramientas mencionó los talleres de reciclado de ropa, donde las familias aprenden a adaptar prendas donadas para los niños. “Hay bebés que no tienen la suficiente cantidad de ropita para este invierno que estamos pasando”, señaló. Además, durante esta época se trabaja en la prevención de accidentes domésticos relacionados con la calefacción. “Hay que enseñarles el manejo de la ventilación del hogar para que no ocurran esas desgracias de inhalación de monóxido”, indicó.
