Marine Le Pen reanudó su campaña presidencial en el oeste de Francia un día después de que un tribunal de apelación confirmara su condena por malversación de fondos del Parlamento Europeo, aunque le permitió mantener su candidatura.
Marine Le Pen retomó su campaña presidencial con un acto en el oeste de Francia, un día después de que un tribunal de apelación confirmara su condena por malversación de fondos del Parlamento Europeo, aunque le permitió mantener su candidatura para las elecciones presidenciales.
La dirigente fue recibida entre vítores de sus simpatizantes y abucheos de manifestantes, en una jornada marcada por la polarización política en torno a su regreso a la contienda electoral. Mientras recorría el mercado callejero de la localidad de La Flèche, en el valle del Loira, Le Pen saludó a los asistentes. Algunos manifestantes le gritaron “¡Devuelve el dinero!” y “¡A la cárcel!”, mientras que sus simpatizantes respondieron con cánticos de “¡Marine, presidenta!”.
La decisión despejó el principal obstáculo que amenazaba con dejar fuera de la contienda a la dirigente de 57 años. Tras tres intentos fallidos por llegar al Elíseo, Le Pen afronta ahora una oportunidad impulsada por el ascenso del Reagrupamiento Nacional (RN), formación antiinmigración que encabeza las encuestas de intención de voto.
El tribunal de apelación le impuso el uso de una tobillera electrónica durante un año, una medida que habría limitado sus desplazamientos durante la campaña. Le Pen presentó un recurso ante el Tribunal de Casación, la máxima instancia judicial de Francia, lo que dejó en suspenso la aplicación de la medida mientras se resuelve el caso.
Ante la posibilidad de que la líder quedara fuera de la carrera presidencial, el Reagrupamiento Nacional (RN) ya había comenzado a perfilar como posible candidato a su presidente, Jordan Bardella, de 30 años. Le Pen aseguró que, si gana las elecciones, lo nombrará primer ministro.
Le Pen enfoca su campaña en sus propuestas políticas y deja en un segundo plano sus problemas judiciales. Su mensaje se centra en reforzar la soberanía de Francia, el control de las fronteras y la seguridad. Horas antes del acto, su equipo presentó una página web con el lema “Por Francia, el Renacimiento”. Le Pen explicó que ese concepto representa “el renacimiento de la educación, el renacimiento del sistema judicial, el renacimiento de la seguridad para nuestros conciudadanos, el renacimiento del control de nuestras fronteras y el renacimiento de nuestra soberanía”.
