El diario La Nación atravesó una transformación bajo la conducción de la familia Saguier, que asumió la dirección periodística en 2020. Este análisis repasa la etapa previa, marcada por la influencia de José Claudio Escribano, y los cambios en la redacción entre 1980 y 2006.
El diario La Nación, bajo la conducción de la familia Saguier, cumplió 32 años desde que Fernán Saguier asumió como director periodístico en 2020. Este análisis, basado en entrevistas a cinco profesionales del medio y un periodista retirado, que pidieron mantener el anonimato, reconstruye la etapa previa, cuando José Claudio Escribano ejerció como secretario de redacción entre 1981 y 1997.
Escribano, que sucedió a Octavio Hornos Paz, impuso un estilo de trabajo caracterizado por un trato formal y una estricta separación entre la redacción y las áreas comerciales. Según los testimonios, los periodistas debían mantener un comportamiento protocolario, y los errores profesionales podían derivar en un cambio de funciones sin despido ni reducción salarial.
En 1997, Escribano pasó a ser subdirector y dejó vacante la secretaría de redacción, que fue ocupada interinamente por Germán Sopeña entre 1999 y 2001. Durante ese período ingresaron periodistas provenientes de otros medios, como Ana D’Onofrio, Luis Cortina, María O’Donnell y Graciela Mochkofsky, lo que generó una convivencia de estilos en las reuniones editoriales.
En 2001, Héctor D’Amico asumió como secretario de redacción, cargo que mantuvo hasta 2014. En ese lapso, Escribano continuó influyendo en la dinámica interna, aunque se retiró de la redacción en 2006. A partir de entonces, la gestión quedó en manos de los Saguier, que impulsaron un proceso de innovación editorial.
Este artículo es la segunda parte de una serie de tres notas sobre los cambios en el periodismo argentino y en La Nación. La primera parte se publicó el 14 de agosto y la tercera se publicará el 21 de agosto.
