El equipo, donado por la Escuela Politécnica Federal de Lausana, fue ensamblado en un mes por técnicos de la UNC y triplicó la capacidad de cálculo de la institución. Se inaugurará este lunes y se utilizará en astronomía, química e ingeniería.
Una supercomputadora donada por la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) de Suiza ya está operativa en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). El equipo, denominado Helvetios, triplicó la capacidad de cómputo de la casa de estudios y será inaugurado este lunes.
El traslado incluyó ocho cajas con un peso total cercano a las cuatro toneladas, que llegaron por vía marítima. El ensamblaje, conexión y configuración del sistema estuvo a cargo de científicos y técnicos de UNC Supercómputo y demandó aproximadamente un mes.
Helvetios es un clúster compuesto por 288 nodos de cómputo y más de 10.000 núcleos de procesamiento. Su capacidad máxima teórica alcanza los 763 billones de operaciones por segundo, según datos de la EPFL. El sistema suma más de 50 terabytes de memoria RAM.
“Helvetios es muchísima RAM en muchas computadoras, conectada por una red de altísima velocidad”, explicó Nicolás Wolovick, doctor en Ciencias de la Computación y director de UNC Supercómputo. El investigador estimó que solo el componente de memoria tiene un valor cercano a los USD 170.000.
Los procesadores pertenecen a una generación de fines de 2017. La utilidad del equipo radica en la cantidad de recursos que concentra y en la velocidad de intercambio de información entre nodos. “Todavía existen muchos problemas científicos que no aprovechan eficientemente las GPU y requieren un uso intensivo de CPU”, sostuvo Dante Paz, investigador del Instituto de Astronomía Teórica y Experimental (IATE) de la UNC y el Conicet.
El equipo se utilizará para ampliar simulaciones científicas en astronomía, química e ingeniería. En astronomía, permitirá aumentar el tamaño y el nivel de detalle de simulaciones cosmológicas. “Gracias a Helvetios, hoy tenemos tres veces más capacidad que ayer. Eso significa que podemos sostener más tesis doctorales, desarrollar más proyectos y realizar simulaciones de mayor tamaño y mejor resolución”, afirmó Paz.
La donación se concretó a partir de la gestión de Antonio Russo, quien trabajó en el centro de supercómputo de la UNC entre 2015 y 2017 y actualmente integra la EPFL. “La máquina dejó de tener sentido para nosotros en EPFL, pero eso no quería decir que hubiera dejado de ser útil. El desafío era encontrar un lugar donde realmente pudiera tener una segunda vida”, relató Russo.
La llegada de Helvetios ocurre mientras las universidades argentinas enfrentan un escenario de ajuste presupuestario. El proyecto de Presupuesto 2027 del Gobierno de Javier Milei contempla 33% menos fondos de los que las universidades reclaman para funcionar el próximo año.
Wolovick sostuvo que la demanda de capacidad de cómputo supera los recursos disponibles. “La llegada del TOP500 Clementina XXI que está en SMN no cambió en nada el cómputo que se hace en Córdoba, ni en Santa Fe, ni en Rosario”, afirmó. “Ahora tenemos Helvetios, pero necesitamos más”, agregó.
Paz calculó que una supercomputadora tiene una vida útil competitiva de aproximadamente cinco años, período que puede extenderse a seis o siete en países con menor capacidad de inversión. “Para eso necesitamos una inversión genuina, sostenida y previsible del país, tanto del Estado como del sector privado”, planteó.
El costo de operación incluye electricidad, refrigeración, espacio físico, conectividad y profesionales especializados. Wolovick advirtió que un sistema que consume 100 kilovatios genera una cantidad de calor que requiere refrigeración a una escala similar.
