Un informe de la Fundación Libertad y Progreso señala que las provincias y la Ciudad de Buenos Aires incrementaron su gasto primario un 8,9% real en 2025. El resultado fiscal se deterioró en 19 de las 23 jurisdicciones relevadas y nueve pasaron de superávit a déficit.
Un relevamiento de la Fundación Libertad y Progreso (LyP) al que tuvo acceso El Cronista indica que las 23 jurisdicciones provinciales con información disponible —La Pampa no informa datos fiscales— incrementaron su gasto primario en términos reales un 8,9% respecto de 2024.
El informe señala que el aumento se produjo después del ajuste registrado durante el primer año de la gestión de Javier Milei y erosionó el resultado fiscal de los distritos.
El incremento del gasto se verificó en todas las jurisdicciones analizadas, con diferencias marcadas. Santiago del Estero registró la suba más alta, con un 48,1% real, seguida por Neuquén (22,5%), Jujuy (18,8%) y Formosa (18%). Otras doce provincias también mostraron aumentos de dos dígitos.
En la Ciudad de Buenos Aires, el gasto primario creció 9,1%, mientras que en la provincia de Buenos Aires avanzó 1,4%.
Como resultado, 19 de las 23 jurisdicciones deterioraron sus cuentas. Nueve distritos que habían terminado 2024 con superávit pasaron a mostrar déficit primario: CABA, Chubut, Corrientes, La Rioja, Mendoza, Misiones, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
Según el informe, el deterioro se explica por el efecto rebote después del ajuste de 2024. Durante ese año, las provincias aplicaron un fuerte recorte de gastos en un contexto de caída de transferencias discrecionales de la Nación y de una política fiscal nacional orientada al equilibrio de las cuentas públicas.
Un informe de Fundación Encuentro elaborado sobre datos de DNAP muestra que, durante el primer semestre de 2025, el gasto primario provincial había aumentado 23% real interanual, mientras que los ingresos crecían 10,5%. La entidad señaló que parte de esa expansión debía interpretarse como un efecto rebote frente al piso excepcionalmente bajo de 2024.
Al cierre de 2025, el consolidado provincial pasó de superávit a déficit tanto en el resultado primario como en el financiero, según los datos de DNAP recopilados por distintas entidades.
En contraste, el Sector Público Nacional terminó 2025 con un superávit financiero equivalente a aproximadamente 0,2% del PBI y un resultado primario de 1,4% del PBI, según informó el Ministerio de Economía.
Para Libertad y Progreso, el deterioro de las cuentas provinciales tiene una consecuencia sobre la discusión de la reducción de impuestos locales, especialmente Ingresos Brutos. El informe sostiene que el compromiso asumido en el Consenso Fiscal de 2017 de reducir progresivamente las alícuotas quedó suspendido y posteriormente abandonado.
De acuerdo con su relevamiento tributario, la industria manufacturera debía converger hacia una alícuota de 0%, pero actualmente enfrenta una mediana provincial de 1,5%. En electricidad, gas y agua la mediana alcanza 3,1%, frente a una meta original de 0%, mientras que en intermediación financiera llega al 8,5%, contra el 5% previsto.
La entidad plantea retomar un esquema de reducción gradual de Ingresos Brutos acompañado por metas de gasto verificables. Su argumento es que una rebaja de impuestos requiere previamente que las provincias encuentren espacio fiscal para sostenerla.
