Alicia Torres, titular del Sindicato de Confluencia de Educadores, se refirió al endeudamiento por boletas de luz, las condiciones edilicias de las escuelas y el Fondo Estímulo. Sostuvo que el sector espera las elecciones para expresarse en las urnas.
Alicia Torres, titular del Sindicato de Confluencia de Educadores, se refirió a la situación del sector docente chaqueño durante su participación en el programa de CGT Chaco Stream. La dirigente mencionó el endeudamiento para afrontar boletas de luz, el rol asistencial en escuelas sin agua ni ventilación adecuada y afirmó que el sector «espera las elecciones para castigar en las urnas».
Torres declaró que en la educación chaqueña «enfermarse o sufrir la pérdida de un familiar se ha convertido en un lujo que los docentes no pueden pagar». Agregó que «detrás de los anuncios oficiales sobre mejoras salariales como el Fondo Estímulo, se esconde una realidad de asfixia económica y promesas políticas rotas que está empujando a los maestros a un punto de quiebre».
Respecto al Fondo Estímulo, Torres explicó que representa un 20% de aumento atado a condiciones de asistencia: el docente pierde el dinero si solicita licencia médica personal, si debe cuidar a un hijo enfermo o ante el fallecimiento de un ser querido.
La dirigente indicó que los educadores enfrentan boletas de energía eléctrica que oscilan entre los $250.000 y $500.000, lo que los obliga a solicitar préstamos que luego son debitados de sus cuentas. «Muchos docentes se quejan de que no cobran el sueldo ni el aguinaldo porque el Banco les saca todo; refinanciar es como hacerlo de por vida, van a ser jubilados y van a seguir pagando», sostuvo.
En cuanto al conflicto político, Torres afirmó que el sector se siente «engañado» por el Ejecutivo provincial. «En campaña, el gobernador prometió mantener la cláusula gatillo, y hoy quiere hacerla desaparecer a través de un proyecto», declaró, y señaló que pretenden quitarles la única herramienta que garantiza cierta estabilidad laboral frente a la inflación.
Sobre las escuelas del interior, describió: «el panorama es de supervivencia. Los maestros asisten a dar clases soportando temperaturas extremas, sin ventiladores, luz ni suministro de agua, asumiendo un rol de contención vital para alumnos cuyo único objetivo al ir a la escuela es acceder a una taza de leche o un refrigerio».
Ante la falta de diálogo y paritarias, Torres manifestó: «El docente está esperando el momento de castigo de las elecciones. Tienen que saber que ya no pueden seguir votando políticas que afecten la economía y la salud de la familia».
