La escritora argentina residente en París obtuvo el galardón por ‘El amor inventado’, un thriller que indaga en la relación entre ficción y verdad en el periodismo. La novela parte del caso de un cronista célebre que es descubierto tras publicar artículos falsos.
La escritora argentina Paula Klein ganó el Premio Lumen de novela 2026 por El amor inventado, según informó la editorial. La obra, un thriller, narra la historia de Charles, un periodista célebre que es denunciado por un colega por publicar artículos falsos, y la de Miranda K., su esposa, documentalista, que lo busca tras su desaparición.
Klein nació en Buenos Aires en 1986, es doctora en Literatura Comparada, licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires y máster por la École des Hautes Études en Sciences Sociales. Reside en París y desde 2022 es profesora titular en la Université Clermont Auvergne. Su primera novela fue La luz de una estrella muerta (2021); luego publicó Las brujas de Monte Verità (Lumen, 2023).
En una entrevista con el diario Clarín, Klein afirmó que la novela surgió de una investigación sobre casos de periodistas que falsificaron información en Argentina, Francia, Europa y Estados Unidos. Mencionó entre ellos el de Janet Cooke, reportera de The Washington Post que ganó el Premio Pulitzer en 1981 por una historia falsa sobre un niño adicto a la heroína.
Consultada sobre los epígrafes de Thoreau, Cercas y Capote que abren el libro, Klein declaró: «Me interesaban los escritores que trabajaron en el cruce entre ficción y no ficción, inspirándose en hechos reales, y los periodistas narrativos como Truman Capote». Y agregó: «Uno de los epígrafes plantea una pregunta central: ¿qué determina lo que somos, nuestros actos o la imagen que tenemos de nosotros mismos?».
Respecto de su interés por los impostores, sostuvo: «Me fascinan los mentirosos y lo que mentimos todos. Como escritora, me pregunto hasta qué punto estamos autorizados a fiscalizar la mentira, pero, sobre todo, me interesa la impudicia con la que se miente en nuestra sociedad». En ese sentido, señaló que en los casos que estudió «algunos terminaban siendo aplaudidos después de ser descubiertos».
Sobre la construcción de Miranda, la protagonista, Klein explicó que durante la investigación habló con personas que habían trabajado con periodistas falsificadores y que alguien le comentó que uno de esos falsificadores había estado casado con una directora de documentales. «Entonces empecé a preguntarme qué pasaba con las personas que estaban al lado de esos impostores», dijo. Añadió que quería que Miranda fuera «una víctima que busca revancha, no alguien inmóvil ante el abandono».
La autora también se refirió a la dicotomía entre víctima y victimario: «Si hubiera escrito una novela con un malo y una pobre víctima, no habría tenido una novela. Quería personajes creíbles, en los que ninguno fuera blanco o negro». Y agregó: «Me interesaba que el lector llegara al final sin poder afirmar con certeza que hay un bueno y un malo».
En cuanto a las grietas en los sistemas de verificación periodística, Klein afirmó: «Por más que exista un sistema de verificación sólido, puede haber fallas». Mencionó el caso de Jayson Blair, que engañó a The New York Times, y sostuvo que «esos falsificadores sabían perfectamente lo que estaban haciendo».
Consultada sobre la relación entre hechos e interpretaciones, la escritora declaró: «En el periodismo existen hechos concretos, pero también está la manera en que los transmitís e interpretás. Siempre hacés un recorte y proponés una interpretación, aunque no quieras bajar línea».
Finalmente, sobre el descrédito de la verdad, Klein sostuvo: «Para mí, ese es el gran mal de nuestra época: la relativización y el descrédito de la verdad. Alimentan los pensamientos de extrema derecha y de extrema izquierda, que construyen interpretaciones de un mismo hecho al servicio de sus intereses». Y agregó: «El periodismo debería funcionar como un cortafuegos: poner orden y ayudar a distinguir los hechos de las interpretaciones interesadas».
La presentación de El amor inventado en Buenos Aires incluyó un seminario de la autora en el Malba, según se informó.
