Durante décadas, el debate sobre las ciudades argentinas osciló entre el voluntarismo político y la urgencia coyuntural. Faltaban datos, diagnósticos comparables y, sobre todo, una mirada estratégica que permitiera pensar a los grandes centros urbanos más allá de la gestión del día a día. El flamante Índice de Gestión Estratégica de Ciudades (IGEC) 2025 intenta cubrir ese vacío: medir, con criterios homogéneos, cómo se gobiernan y se proyectan los diez principales conglomerados urbanos del país.
El estudio —elaborado por un equipo de profesionales del “Centro de Ciudades Inteligentes” que funciona en la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la UBA— analiza a Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Santa Fe, Mendoza, San Miguel de Tucumán, Salta, San Juan, Resistencia y Mar del Plata, los diez conglomerados más numerosos del país. Y lo hace desmenuzando cinco dimensiones: política e institucional, desarrollo económico, sociedad, medio ambiente y tecnología e infraestructura.
“En total, se relevaron 159 indicadores agrupados en 31 variables, y les dimos una escala de evaluación de 0 a 5 puntos”, le contó a PERFIL el doctor Omar Quiroga, actual secretario de relaciones institucionales en la FCE de la UBA. Quiroga es, además, el director del Centro de Ciudades Inteligentes Económicas. Y detalló: “0 es cuando no toman ni en cuenta la cuestión; 1 es cuando lo estás haciendo en forma insuficiente; 2 están haciendo algo, pero no tan bien como deberías; 3 cuando lo haces bien y 4 muy bien. Y si califican con un 5, es que cumplen estándares internacionales”.
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Según comentó, “el resultado global arroja una foto moderadamente positiva: el promedio general subió de 3,00 a 3,06 puntos respecto a 2024. Es una mejora leve, pero significativa en un contexto económico, social y fiscal complejo”.
Como es el orden de las ciudades
En el listado del 2025, Buenos Aires volvió a encabezar el ranking global, con 3,65 puntos; seguida por Mendoza (3,34) y Córdoba (3,25). Más atrás aparecen San Miguel de Tucumán y Rosario, ambas por encima de los 3,15 puntos.
“Nosotros destacamos que no hay que ver este trabajo como una competencia entre ciudades. Las diferencias institucionales, jurídicas y territoriales hacen improcedentes las comparaciones. El objetivo es identificar fortalezas, debilidades y prioridades para orientar políticas públicas más inteligentes y sostenibles”, explicó el directivo de la FCE.
Una de las conclusiones más claras del IGEC 2025 es que la dimensión mejor posicionada sigue siendo la de tecnología e infraestructura, con un promedio de 3,14 puntos, aunque muestra un leve retroceso interanual. En contraste, el mayor avance se registró en la dimensión ambiental, que creció 0,19 puntos respecto del año anterior. Movilidad, eficiencia energética y gestión de residuos aparecen como áreas donde varias ciudades comenzaron a consolidar políticas de largo plazo.
La dimensión social —educación, salud, cultura, empleo y seguridad— mantiene un desempeño relativamente homogéneo, con ocho ciudades orbitando en torno a los 3 puntos. Allí, el informe subraya la importancia del capital humano y de la cohesión social como pilares de la resiliencia urbana.
Quiroga destacó el trabajo de mejoras que viene encarando San Miguel de Tucumán en los últimos tiempos.
En el plano político-institucional, el promedio también mejoró. Y en este sentido, Quiroga destacó el trabajo de mejoras que viene encarando San Miguel de Tucumán en los últimos tiempos.
Se destaca por un salto significativo, asociado a la implementación de un plan estratégico y a mejoras en la planificación y la gobernanza. El dato no es menor, ya que “el IGEC parte de una premisa clara: sin liderazgo institucional, sin planificación y sin datos, no hay ciudad inteligente posible”.
Año contra año
El estudio también incorpora, por primera vez, una comparación interanual más sistemática entre 2024 y 2025. Allí se observa que, más allá de las posiciones relativas, la mayoría de las ciudades logró sostener, o mejorar, sus niveles de desarrollo estratégico. En un país donde la discontinuidad suele ser la norma, esa estabilidad aparece como un activo.
El IGEC 2025 no ofrece recetas mágicas ni rankings definitivos. Propone algo más modesto y, a la vez, más ambicioso: instalar la idea de que gobernar ciudades exige información, visión de largo plazo y cooperación entre gobiernos, empresas, universidades y ciudadanía. En un planeta cada vez más urbano, pensar las ciudades dejó de ser un tema técnico para convertirse en una cuestión central de la calidad democrática y del desarrollo futuro.
¿Qué es el Índice de Gestión Estratégica de Ciudades?
El Índice de Gestión Estratégica de Ciudades (IGEC) es una herramienta desarrollada por el Centro de Ciudades Inteligentes de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA para evaluar el desempeño de los principales conglomerados urbanos del país. Su objetivo no es establecer rankings competitivos, sino ofrecer diagnósticos que permitan mejorar la planificación y la gestión urbana.
El índice se estructura en cinco dimensiones: política e institucional, desarrollo económico, sociedad, medio ambiente y tecnología e infraestructura. Cada una se desagrega en variables específicas —31 en total— que, a su vez, se miden mediante 159 indicadores cuantitativos y cualitativos.
El IGEC busca que los gobiernos locales tomen esta información, estos datos, lo conviertan en información y en conocimiento para tomar mejores decisiones y, en definitiva, mejorar la calidad de vida de la gente que vive en cada una de las ciudades, sobre todo haciendo planes y tomando decisiones que no se acaben con su mandato, sino que planeen para el largo plazo, pensando en el desarrollo de la ciudad para los próximos tres o cuatro lustros.
