El alineamiento total y automático con Donald Trump le vuelve a plantear desafíos a Javier Milei. Ambos mandatarios coinciden en el Foro de Davos, justo en un momento en el que el estadounidense es acusado por actitudes que van en contra del ideario liberal.
Milei ya había tenido que hacer una pirueta retórica para justificar la aplicación de aranceles por parte de Estados Unidos, y luego se vio en una postura incómoda cuando Trump amenazó al ucraniano Volodimir Zelenski, amigo de Milei. Y, ahora, aparece un nuevo tema espinoso: la explícita intención de Trump de violentar la independencia de la Reserva Federal.
La oposición en Estados Unidos -no sólo los demócratas, sino también el ala tradicional de los republicanos- rechazaron de plano la presión de Trump contra su banquero central, Jerome Powell, a quien acusa de corrupción, pero sobre quien tiene, en realidad, un encono por su resistencia a seguir indicaciones económicas de la Casa Blanca. Y esto implica una situación incómoda para Milei.
En Argentina, esa postura de Trump ha sido criticada por economistas de línea liberal, que históricamente han defendido la idea de que uno de los motivos por los que la inflación ha sido un problema crónico es, precisamente, la falta de independencia del BCRA.
De hecho, se menciona con insistencia -incluso en el propio equipo económico del gobierno- el caso de Perú, donde la economía muestra una llamativa estabilidad a pesar de que el país sufre una turbulencia política crónica -10 presidentes en una década, tres de los cuales fueron destituidos por el Congreso y casi todos enjuiciados por corrupción-.
Pese a esa situación, Perú tuvo el año pasado una inflación de apenas 1,5% y su índice riesgo país se ubica en 140 puntos, lo cual le garantiza un acceso al crédito internacional, emitiendo en moneda local y a baja tasa de interés.
Para los argentinos que observan el fenómeno peruano, no hay dudas sobre el diagnóstico: la clave está en un pacto nacional que nadie discute: la independencia del Banco Central, que mantiene sus autoridades desde el año 2006. El titular de la institución, Julio Velarde, ha sido invitado varias veces para contar su experiencia. La última fue en diciembre, organizada por la Fundación Mediterránea. En esa ocasión, Velarde se mostró optimista sobre que Argentina tendrá éxito en bajar la inflación, pero argumentó sobre la necesidad de acumular reservas, algo que en ese momento todavía no parecía ser una prioridad para Milei y Toto Caputo.
Trump contra «Mr. Too Late»
Mientras tanto, en Estados Unidos, está ocurriendo un fenómeno absolutamente al caso peruano. Desde hace tiempo Trump viene presionando a la FED para que baje las tasas de intereses y, de esa manera, impulsar la actividad económica.
Con su estilo agresivo y directo, Trump culpó a Powell de estar frenando la economía, y el año pasado lo criticó por haber hecho un único recorte de tasas mientras el Banco Central Europeo había hecho siete recortes. Sin medias tintas, lo llamó «perdedor», que en Estados Unidos es un insulto hiriente, y le puso el sobre nombre de «Mr. Too Late» (Señor Demasiado Tarde).
A Trump le irritó aun más la respuesta de Powell, quien le dijo que si no fuera por las subas de aranceles a la importación que impuso el presidente, las tasas de interés serían más bajas.
Lo cierto es que Estados Unidos está sumido en un áspero debate en torno a la independencia de la FED, uno de los pilares institucionales del país del norte, y que nunca había estado tan cuestionada por un gobierno.
Los opositores a Trump alertan que a mediados de año, cuando venza el mandato de Powell, vendrá una masiva impresión de dólares, lo cual impactará en la inflación a mediano plazo. Aunque la FED hizo sobre fin de año un recorte de tasas hasta un nivel de 3,5%, que Trump sigue considerando muy elevado. La FED dio a entender que se tomará su tiempo antes de volver a revisar la tasa, porque teme a la presión inflacionaria.
Pero lo que quedó en claro es que la pelea no se limita a divergencias técnicas sobre cuándo y cuánto es mejor mover la tasa de interés, sino que está en marcha una pugna de poder por el manejo de la economía.
Y en esa pelea, Trump ha defendido tesis que espantan a los economistas ortodoxos. Como en un discurso de la semana pasada, en el cual, tras presentar números positivos sobre el crecimiento de la economía, dijo: «Cuando el mercado va para arriba, la FED debería bajar las tasas de interés, no subirlas. Lo que están haciendo es matar cada rally del mercado».
Las críticas fueron instantáneas por parte de quienes temen otro repunte inflacionario, y afirman que Trump debilitará al dólar, al punto que los ahorristas querrán huir de esa moneda.
Filosofías en pugna sobre el BCRA
En Argentina, mientras tanto, empieza a insinuarse un debate sobre ambas filosofías en pugna: un Banco Central independiente cuya misión sea velar por la salud del peso, versus un gobierno que centralice el manejo de la economía y en el que, de hecho, el presidente del BCRA termina siendo un subordinado del ministro de Economía.
Milei, que debe buena parte de su popularidad a destrozar a palazos maquetas de cartón del BCRA en televisión y teatros, no dudó en plantear que la entidad emisora de pesos debería desaparecer. Sin embargo, la percepción generalizada del mercado es que ese plan nunca se pondrá en práctica y que, más bien, Milei mantendrá un rígido control luego de haber «saneado su balance».
En el último año abundaron las criticas por las medidas tomadas en el BCRA y que impactaron sobre el mercado -y que según los analistas tuvieron un fundamento más político que técnico-.
Esta lista incluye la lentitud en el desarme del cepo cambiario; el desprolijo desarme de las Letras Fiscales de Liquidez, que disparó las tasas del crédito a empresas; la suba de encajes bancarios a un 43% en la previa de la elección legislativa; la colocación masiva de contratos en el mercado de futuros como forma de contener al dólar; y la venta de bonos dólar linked a precios menores a los de mercado.
Pero el hecho de que haya habido críticas no implica necesariamente que todos quieran un BCRA totalmente independiente. Después de todo, había una crítica recurrente durante el gobierno de Mauricio Macri, y era la falta de coordinación del equipo económico. «Mientras el ministro de economía enciende la estufa, el Banco Central prende el aire acondicionado», graficaba en aquellos días Miguel Broda.
Aquella semi-independencia del BCRA dirigido por Federico Sturzenegger terminó en la recordada conferencia de prensa en la que el entonces jefe de gabinete, Marcos Peña, anunció una nueva política cambiaria y una suspensión de hecho en el esquema de metas de inflación.
Bausili no firmó
En definitiva, lo que se percibe en el mercado es que Milei no criticará a Trump por sus ataques a la FED. Y que, de momento, no parece haber condiciones para replicar en Argentina el elogiado modelo peruano.
De hecho, Santiago Bausili, titular del BCRA tuvo una polémica con Velarde en un foro realizado en 2024. Para diferenciarse del plan de shock de su colega, Bausili notó: «Perú implementó el plan de estabilización después de una crisis profunda, una vez que ya impactó, igual que Israel. En cambio, nosotros evitamos esa crisis terminal».
El peruano reconoció que su corrección de precios implicó que la cotización del dólar se quintuplicara. «Estoy seguro que en ese momento la pobreza se disparó fuerte», le contestó Bausili, quien defendió la política de «una corrección de precios relativos controlada» antes que correr el riesgo de lanzarse a una flotación cambiaria sin reservas.
Como argumentó con ironía el economista Marcos Buscaglia, a nadie extrañó que en la carta que firmaron presidentes de bancos centrales de todo el mundo para solidarizarse con Powell haya faltado la rúbrica de Bausili. Y advierte que el plan económico de Milei pagará el costo de mayores tasas de interés y un impacto sobre el nivel de actividad.
«La alternativa, entonces, es lograr un amplio consenso político para darle independencia operativa al Banco Central», plantea el economista, para quien el principal beneficio es que se genera un mayor incentivo para contener la inflación, al desaparecer la subordinación política.
La rara coincidencia con Cristina Kirchner
Sin embargo, ese relativo consenso entre los economistas contrasta con un consenso opuesto a nivel de la dirigencia política. En realidad, el férreo control político sobre el BCRA ha sido una de las grandes coincidencias entre Milei y Cristina Kirchner.
Más aun, la ex presidente no tuvo empacho en elogiar públicamente a Trump en la campaña electoral de 2019, al contraponer el pragmatismo del norteamericano con lo que ella consideraba un liberalismo dogmático por parte de Macri.
Y le recomendaba a Macri hacer lo que Trump hacía y no lo que decía: «Algunos se dieron cuenta que tenían que volver a generar trabajo industrial adentro del país para volver a generar riqueza. Sería bueno que aquellos que viajan tanto para allá y escuchan tanto lo que les dicen allá, imiten lo que hacen allá».
A Cristina le gustan particularmente gestos de rebeldía institucional de Trump, como criticar en público a la «intocable» cúpula de la Fed por su renuencia para bajar las tasas de interés y permitir que la economía tomara más impulso.
Siete años después, Trump mantiene la misma filosofía, pero el kirchnerismo se muestra indeciso sobre si apoyar o repudiar al presidente estadounidense por su avance contra la FED.
El politólogo Carlos Fara describió el efecto con ironía: «Si el pero-kirchnerismo no estuviese tan dormido, esta semana debería haber festejado que el pato Donald quiera ponerle un límite a las tasas de interés que cobran las tarjetas de crédito en EE.UU.: quiere bajarlas a menos de la mitad (10%) de lo que aplican ahora (24%)», planteó en un análisis sobre la parálisis política del PJ.
Lo cierto es que nadie se pareció tanto a Trump como Cristina Kirchner en cuanto al trato para con el Banco Central. Durante la gestión de Martín Redrado, la inflación subió de 5% a 25% por la política fiscal expansiva. Antes, Alfonso Prat Gay había sido criticado en público por haber considerado que el tipo de cambio estaba excesivamente alto. Y, cuando Redrado se negó a cederle reservas al Tesoro, forzó su renuncia. Con la llegada de Mercedes Marco del Pont no sólo nació el cepo cambiario, sino también una reforma en la Carta Orgánica, en la que ya no se definía como misión del BCRA la defensa de la salud de la moneda.
Milei todavía no se pronunció sobre la presión de Trump. Pero, de momento, todo indica que comparte más la visión de Cristina que la de los economistas ortodoxos que admiran el modelo peruano.
