Un informe de la consultora 1816 indica que el stock de deuda en divisas del Tesoro y el BCRA creció en US$24.800 millones desde diciembre, alcanzando los US$211.800 millones, aunque se mantiene en niveles moderados en relación al PBI.
Según un estudio de la consultora 1816, el stock de deuda bruta en moneda extranjera del sector público, que comprende al Tesoro Nacional y al Banco Central (BCRA), aumentó en US$24.800 millones desde que comenzó la actual administración, totalizando US$211.800 millones al cierre del primer trimestre del año.
El informe, que toma como referencia el período desde noviembre de 2023 hasta marzo, señala que este incremento se explica principalmente por nuevos préstamos de organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), así como por operaciones de pase (repos) del BCRA con bancos internacionales.
Los datos muestran que, mientras el Gobierno canceló vencimientos de bonos como los Globales y Bonares, financió esos pagos con nueva deuda. El resultado neto fue un aumento del pasivo en divisas. No obstante, en términos de Producto Bruto Interno (PBI), la deuda se ubica en torno al 57,9%, un nivel considerado bajo en comparación histórica.
El análisis distingue entre deuda «junior» (bonos que cotizan en el mercado) y deuda «senior» (con organismos internacionales o con garantías). La primera categoría prácticamente no varió, con una leve caída de US$900 millones. En cambio, la deuda senior creció US$25.700 millones, impulsada en gran medida por el mayor pasivo con el FMI.
Parte de este incremento también se vincula a la emisión de Bopreales por parte del BCRA, instrumentos destinados a reconocer y refinanciar una deuda comercial heredada de la gestión anterior, y a mejorar el nivel de reservas netas.
Recientemente, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció en Washington que se están gestionando nuevas garantías con el Banco Mundial y el BID, lo que podría derivar en un financiamiento adicional de bancos privados internacionales.
Para los especialistas, el foco del análisis no estaría únicamente en la variación del stock de deuda, sino en los cambios en su composición y los tipos de acreedores.
