El director de la organización, Adrián Martínez, señaló que actualmente hay entre 20 y 25 personas aguardando para ingresar a sus hogares de contención social, un fenómeno no visto en años anteriores.
Adrián Martínez, director de REMAR Chaco, informó sobre un incremento en la demanda de personas que buscan ayuda para dejar el consumo problemático. Actualmente, unas 80 personas viven en uno de los hogares de la organización en Fontana, y por primera vez se registra una lista de espera para ingresar. «Este año es la primera vez que tenemos lista de espera. Hay 20, 25 personas hoy día esperando a poder estar alojadas con nosotros. Eso no sucedía en otros años», afirmó Martínez durante una visita a los estudios de CIUDAD TV.
Martínez explicó que uno de los principales espacios de la organización se encuentra en la ciudad de Fontana, donde funcionan dos casas en un predio de diez hectáreas. «Ahí tenemos aproximadamente 80 muchachos, todos varones, mayores de edad, alojados», detalló. En ese lugar se desarrollan actividades orientadas a la vida cotidiana y a la formación laboral, como terapia ocupacional, huerta, cuidado de animales y talleres de oficios. Entre las propuestas mencionó un taller escuela de carpintería, otro de mecánica y capacitaciones en pintura de obra y albañilería, avanzando además en un proyecto para sumar un taller de electrónica.
El referente aclaró que REMAR funciona como un espacio de contención social y no como un centro de rehabilitación formal. «No encuadramos en comunidad terapéutica porque no somos un centro de rehabilitación, somos un hogar de contención social donde ayudamos a las personas con nuestros recursos y con la fe», explicó. Respecto al proceso, indicó que el tiempo recomendado de permanencia es de dos años.
Martínez vinculó el aumento de consultas con el crecimiento de los problemas de consumo. «Lamentablemente hay mucha, mucha más demanda», expresó, aunque consideró que también hay más personas dispuestas a iniciar un cambio. La organización cuenta además con otros hogares para varones que han formado familias, un hogar exclusivo para familias y una casa para mujeres.
El director relató que su vínculo con la institución surgió a partir de su propia experiencia de superación de una adicción, lo que lo motivó a ayudar a otros. «No solo la persona con problemas de consumo cambia, sino que la familia. Cuando la persona deja de consumir, la familia también cambia para bien», señaló.
Respecto al funcionamiento, explicó que muchas capacitaciones son dictadas por personas que atravesaron el mismo proceso y que el ingreso al programa es gratuito. La atención se realiza en la oficina ubicada en avenida Alvear 2735. Finalmente, señaló que uno de los principales desafíos actuales es la falta de espacio para alojar a más personas. «Nos gustaría tener más casas para poder seguir ayudando. Si tuviéramos hoy un hogar nuevo estaría completo enseguida, en un mes está completo», afirmó.
