El exsecretario de Transporte de la Nación declaró ante el Tribunal Oral Federal 7, desmintió las acusaciones de sobornos y pidió ser trasladado a una unidad penitenciaria en Córdoba para estar cerca de su familia.
El exsecretario de Transporte de la Nación, Ricardo Jaime, rompió el silencio este martes en el marco del juicio por la Causa Cuadernos. Ante los jueces del Tribunal Oral Federal 7, el exfuncionario desmintió las acusaciones de sobornos y solicitó ser trasladado a una unidad penitenciaria en Córdoba para estar cerca de su familia.
Jaime, de 71 años, aseguró que las declaraciones de los empresarios que lo involucraron fueron “aseveraciones” realizadas bajo un “marco extorsivo” para evitar la cárcel. Según su testimonio, los hechos relatados por los imputados colaboradores no figuran dentro de las “fotocopias del señor Centeno”.
Durante su intervención, el exfuncionario hizo foco en la “falsedad de lo manifestado” por el empresario Aldo Roggio. Jaime negó reuniones con él y afirmó: “Nunca tuve la presencia del señor Roggio en mi despacho, tengo entendido que sí con el ministro De Vido”.
El exsecretario reclamó formalmente un careo con los empresarios que lo incriminaron por el supuesto cobro de retornos en la concesión de la Hidrovía. Cabe recordar que arrepentidos como Roggio y Gabriel Romero admitieron en la instrucción haber pagado el 5% de los subsidios estatales como coimas. Por el momento, tanto Roggio como Romero se negaron a prestar declaración indagatoria en esta etapa del debate oral. Esta situación fue cuestionada por las defensas, que argumentan la imposibilidad de contrastar las confesiones que perjudicaron a sus clientes.
Jaime, quien cumple una pena unificada de seis años de prisión por causas como la tragedia de Once, solicitó cumplir su condena bajo prisión domiciliaria. El pedido se fundamenta en su edad y en diversas enfermedades que padece actualmente. Asimismo, el exfuncionario pidió ser derivado a la provincia de Córdoba. El objetivo del planteo es facilitar el contacto con su entorno familiar durante el cumplimiento de su sentencia. “Me siento vulnerable en este momento”, expresó Jaime tras explicar que fue trasladado desde el penal de Ezeiza a las 5 de la mañana sin poder tomar su medicación. Por esta razón, adelantó que no respondería preguntas de los jueces ni de la fiscalía.
La acusación fiscal contra Jaime incluye, además de los testimonios, registros de 298 llamadas entrantes y 96 salientes con Daniel Muñoz, secretario privado de Néstor Kirchner. Se lo señala como uno de los principales recaudadores de un presunto esquema de beneficios estatales ilegales.
El juicio, que cuenta con 86 acusados, entrará en una nueva fase a partir del mes de mayo. Tras finalizar la etapa de indagatorias esta semana, el Tribunal comenzará a recibir las declaraciones testimoniales. Entre los primeros convocados para declarar se encuentran periodistas, la exsecretaria Miriam Quiroga y allegados al chofer Oscar Centeno. La resolución de los pedidos de Jaime sobre su lugar de detención quedará ahora en manos del tribunal.
