El dramaturgo, director y actor Alfredo Arias, residente en París desde fines de los años 60, regresa a Buenos Aires para presentar proyectos cinematográficos y teatrales. En una entrevista, habló sobre su presente emocional, su pasado en el Liceo Militar y la virtualización del mundo.
El dramaturgo, director y actor Alfredo Arias continúa su ir y venir entre Buenos Aires y París, desde que pasó a residir allí a fines de los años 60. Sin embargo, declaró que ya no disfruta los aeropuertos como tiempo atrás. Por eso, deja a sus dos perros salchicha al cuidado de amigos en la Argentina, mientras solo toma algunos vuelos: “Ya me fragiliza muchísimo viajar. El mundo del viaje se transformó en una cosa muy agresiva. Un aeropuerto no es un lugar de placer, por la cantidad de gente y porque hay que atravesar bastantes dificultades. Apenas puedo transportar mi persona”.
Agosto lo tuvo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; septiembre lo espera cerca de la Torre Eiffel. El museo de arte moderno Palais de Tokio le rinde un homenaje: entre los días 11 y 13, presentará la obra Hello, Andy?, performance con material filmado, donde actúa Alejandra Radano y hay material audiovisual del prestigioso Gatti, todo con dirección de Adriana Rosenberg. El 14, en el Cine L’Arlequin, se proyectará este mismo título en su versión cinematográfica, a cargo de Arias e Ignacio Masllorens, junto a otro film de Arias, Fanny camina.
Mientras tanto, Arias prepara –siempre en colaboración con Masllorens– una transposición del espectáculo Bela vamp (sobre el ocaso del actor Béla Lugosi, protagonista de Drácula) a la pantalla grande, y una nueva película titulada Trayecto, sobre la que brindó detalles en esta entrevista. En la conversación, se enlazan la agenda actual de Arias, rastros de su pasado y su identidad persistente, como sus casi siempre infaltables anteojos y sombreros: “Las lentes y el sombrero me ubican en un mundo de bambalinas: estoy sin estar. A mí me gusta ver y participar de los espectáculos, de las representaciones, en bambalinas. Entonces tengo que estar como en una semi oscuridad y medio escondido: el sombrero me provee el escondite; los anteojos, la penumbra”.
Motivos de su visita a Buenos Aires
Consultado sobre qué lo trajo a Buenos Aires, Arias mencionó varios proyectos. Por un lado, la transformación de Bela vamp, que había puesto en escena con Marcos Montes. “Se trata de filmar al actor en condiciones cinematográficas y luego intervenir eso para llevarlo más allá del teatro, como algo encuadrado, pensado, meditado. Podría proyectarse en noviembre”, afirmó. Por otro lado, también posiblemente para noviembre, Trayecto recorre cuando decidió irse caminando desde Lanús hasta Plaza San Martín para encontrarse con un amigo cuya familia le daría refugio. “Yo había hecho el secundario en el Liceo Militar, luego empecé a frecuentar el teatro y la Alianza Francesa, lo cual no correspondía a lo que mis padres se habían hecho sobre mi futuro, y entonces tuvimos una discusión. Decidí irme de mi casa; les dejé unas monedas y unos pesos y me fui. Filmé ese trayecto hoy a mi edad, volví a recorrerlo, mientras va mi voz en off sobre mi relación con la familia. No es psicoanalítico, sino que son flash backs o viñetas de mi vida familiar”, explicó.
Estado emocional y experiencia en el Liceo Militar
En cuanto a su estado emocional en Buenos Aires, Arias dijo: “Estoy muy afectado, porque una de las razones por las que vine a Buenos Aires fue acompañando a mi compañero, con quien viajábamos muy frecuentemente entre París y Buenos Aires. Y así se constituyó nuestra vida. Pero mi amigo, después de una larga situación de salud, falleció. Y yo estoy en un nuevo planeta, es decir, en el planeta de convivir con la ausencia, que es muy particular. Es una experiencia que no tiene palabras”.
Sobre su paso por el Liceo Militar entre los 11 y los 16 años, Arias sostuvo: “Lo que aprendí ahí, donde los jóvenes están separados del mundo y encerrados en una escuela, es a sobrevivir, porque es un mundo muy violento, que no tenía nada que ver con lo que yo era. Pero me di cuenta de que no estaba dispuesto a renunciar a nada, incluso si mi forma de ser no correspondía de ninguna manera a una perspectiva militar. No sé si es necesario sufrir para después tener la fuerza para hacer cosas. Pero me fortaleció. Estaba curtido por haber estado expuesto a la violencia y me dio la perspectiva de que yo quería hacer algo en el mundo de lo imaginario”.
Figuras icónicas en sus proyectos
Acerca de la presencia de figuras como Béla Lugosi, Fanny Navarro, Joan Crawford y Andy Warhol en sus obras, Arias declaró: “Las que son figuras del patrimonio nacional son una reconstrucción de mi memoria. Al recrear mi pasado, aparecen figuras como Niní Marshall (sobre quien hice un espectáculo con Marilú Marini), doña Petrona C. de Gandulfo, Fanny Navarro, Miguel de Molina y lógicamente, Eva Perón (mi primera puesta en escena en París fue con el texto de Copi en el 70). Son personajes que crearon una identidad y, de alguna forma, les devuelvo ese rol identitario que me dieron. Joan Crawford y Béla Lugosi (y está pendiente un proyecto sobre Sofía Loren) aparecen porque quería hablar de los ocasos de los artistas. Son, además, mundos con los cuales me he formado, me impactaron, construyeron un imaginario. Joan Crawford corresponde a la cinematografía de cuando empecé a ir al cine. Andy Warhol tiene que ver con mi experiencia en el Instituto Di Tella, del cual participé como artista plástico”.
Actuación y dirección
En cuanto a las diferencias entre actuar y dirigir, Arias comentó: “En un proyecto como Trayecto, me interpreto a mí mismo y lo que hago es bastante real y carnal; no hay una transposición de personaje. Me ha tocado actuar. He hecho de Madame, en Las criadas, de Genet; de Madame de Sade en Madame de Sade [de Yukio Mishima]; interpreté un rol en Las escaleras del Sagrado Corazón de Copi. Actué solamente cuando he tenido la impresión de que yo podía decir algo personal respecto de mi relación con el autor, y esos son autores que conocí”.
Respecto a si tiene actores fetiche, Arias respondió: “Es un poco complicado fijarse en una persona. La persona tiene una vida propia y sus deseos. Hay veces en que uno coincide y veces en que no. Es complicado hacer fetiches definitivos. Alejandra corresponde –dejémoslo en presente, porque ella va a venir a París ahora para hacer Hello, Andy?– a una visión, a una perspectiva de mi trabajo. Pero no quisiera momificar a nadie. No es que hay una persona que mejor me represente o que yo la represente mejor. No. Dejemos abierto a lo que vayamos haciendo los unos y los otros”.
Visión sobre el mundo actual
Finalmente, consultado sobre su visión de los escenarios actuales en el mundo, Argentina y Francia, Arias expresó: “Voy a decir todos lugares comunes. El mundo ha cambiado. Estamos en un proceso de virtualización de la persona. Cuando se habla de la IA, estamos diciendo que vamos a ser reemplazados por algo y que desaparecemos. Por otra parte, lo que eran los partidos políticos han desaparecido a nivel global. Eso da posibilidad de que personalidades que no estaban previstas se constituyan abruptamente en personajes de poder. El mundo ha perdido ciertas bases y han sido reemplazadas por un deterioro tremendo del lenguaje (en lo cultural, en lo económico). Tenemos que sobrevivir a situaciones desconocidas. Con respecto a Francia, lo que constituye la parte funcionarial de su Estado es perpetua. Los presidentes vienen, pasan y se van, pero el funcionamiento del Estado continúa. El ministro de Cultura puede cambiar, pero hay continuidad en los funcionarios que hacen la institución. En la Argentina, cada vez se inventa un Estado nuevo, con nuevos personajes, y ahí yo me encuentro un poco perdido”.
