El presidente honorario de la CAME sostuvo que la estabilidad es una consecuencia del desarrollo y no un requisito previo, criticando el ajuste y la apertura importadora.
El empresario Osvaldo Cornide cuestionó la lógica del ajuste como paso previo al crecimiento, advirtió por el cierre de fábricas y reclamó una salida apoyada en inversión, producción y acuerdo entre distintos sectores. El presidente honorario de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) sostuvo que la estabilidad no puede pensarse como una etapa previa al crecimiento, sino como el resultado de un proceso de desarrollo.
En ese sentido, advirtió que la combinación de ajuste, caída de la actividad y apertura a las importaciones está agravando la crisis productiva y social en el país. «La estabilidad no es un requisito, es una consecuencia del desarrollo», afirmó, al rechazar la idea de que primero debe consolidarse el orden macroeconómico para que luego llegue la expansión productiva.
Según explicó, la desaceleración de la inflación por sí sola no alcanza si no está acompañada por más producción, empleo e inversión. Para Cornide, cuando una economía logra ampliar la oferta de bienes y servicios y mejorar su productividad, recién ahí puede sostener niveles de precios más estables.
En cambio, consideró que el escenario actual combina un fuerte ajuste sobre distintos sectores con una economía que no genera trabajo. Y remarcó que ese cuadro no está siendo compensado por un proceso de desarrollo que permita absorber a quienes quedan fuera de la actividad.
En su análisis, Cornide afirmó que en la actualidad «hay veintidós mil fábricas que han cerrado» y sostuvo que eso obliga a replantear la estrategia económica. También puso en duda la idea de alcanzar una «inflación cero» sin modificar la estructura económica.
Otro de los ejes de su exposición fue la presión tributaria sobre el sector pyme. Cornide reconoció que la reducción de impuestos es una demanda extendida, pero aclaró que no puede encararse de manera aislada, en medio de un proceso recesivo. Desde su perspectiva, una baja impositiva solo sería efectiva si forma parte de una estrategia más amplia de inversión y crecimiento.
Hacia el final, el presidente honorario de la CAME amplió su diagnóstico y apuntó contra el clima de fragmentación política y social. Consideró que, en un contexto delicado, la dirigencia debería concentrar sus esfuerzos en la reconstrucción del país y llamó a una convergencia entre distintos actores para enfrentar la crisis.
