El estratégico paso marítimo continúa bloqueado por Irán en respuesta al embargo estadounidense, afectando al tráfico global de hidrocarburos y dejando atrapadas a miles de personas en buques mercantes.
El estratégico estrecho de Ormuz sigue cerrado este domingo, en represalia al bloqueo de Estados Unidos a los puertos iraníes, a tres días de que expire la tregua pactada entre los dos países. Tras más de un mes de conflicto, que ha dejado miles de muertos y ha impactado a la economía mundial, el anuncio del viernes sobre una reapertura dio un impulso inmediato a los mercados y provocó una caída en los precios del petróleo. Sin embargo, el sábado, apenas unas horas después, Irán señaló que retomó «el control estricto» de Ormuz, por donde en tiempos normales pasa el 20% del flujo global de hidrocarburos.
Irán reafirmó su promesa de restringir el paso de buques mientras se mantenga el bloqueo estadounidense. El presidente del Parlamento iraní, Mohammed Bagher Qalibaf, declaró en una entrevista televisada que Teherán continuaría amenazando a los buques mercantes que transitan por esta vía, tras haber disparado contra barcos que intentaban cruzarla el sábado. «Es imposible que otros atraviesen el estrecho de Ormuz mientras nosotros no podemos», afirmó Qalibaf, principal negociador de Irán en las conversaciones con Estados Unidos.
Cerca de 20.000 marineros permanecen atrapados por el cierre. Los sindicatos y la Organización Marítima Internacional (OMI) alertan de las dificultades a las que se enfrentan las tripulaciones, incluida la falta de comida y agua potable. Los marineros se encuentran en buques fondeados, viendo cómo los misiles y drones golpean a su alrededor, y con los víveres a punto de agotarse en algunos casos.
