La conducción de la CGT ratificó su rechazo a la oficialización de la reforma laboral y analiza la convocatoria a un nuevo paro general. El conflicto se traslada a la vía judicial y ante la OIT.
La tensión entre el sindicalismo y el Gobierno de Javier Milei se intensificó tras la oficialización de la reforma laboral. La conducción de la CGT ratificó su rechazo absoluto y advirtió que no descarta la convocatoria a un nuevo paro general en el corto plazo.
Según informó la central obrera, el malestar se profundizó luego de conocerse los detalles técnicos del decreto reglamentario presentado por la administración central. Desde la CGT sostienen que el texto final de la normativa excede los límites fijados por la ley.
Cristian Jerónimo, co-Secretario General de la CGT y titular del gremio del vidrio (SEIVARA), declaró: “La reglamentación fue aplicada con un exceso total que va más allá de la ley, buscando perjudicar a las instituciones que representan a los trabajadores y quitándoles beneficios fundamentales”. Jerónimo también afirmó que la central no cederá ninguna de las conquistas adquiridas.
Frente a la promesa oficial de que la reforma laboral dinamizaría el empleo formal, Jerónimo contrastó los datos de la economía real y aseguró que la flexibilización ha convalidado desinversión, cierre de empresas y pérdida de puestos de trabajo.
La estrategia de la CGT incluye la vía judicial y una denuncia internacional ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El equipo jurídico de la central obrera continúa litigando en el fuero contencioso para sostener la medida cautelar contra la reforma laboral. En paralelo, se presentó una denuncia formal ante la OIT acusando al Estado argentino de violar los convenios 87 y 150 sobre libertad sindical y derechos laborales.
La posibilidad de activar un quinto paro general contra la actual gestión económica comenzará a definirse en las próximas semanas. La central de trabajadores convocará a una reunión urgente de su Consejo Directivo para diagramar el plan de lucha.
