Un informe de Unicef Argentina señala que el financiamiento para la infancia podría reducirse un 16% real en 2026, con recortes en educación, alimentación y protección de derechos, mientras la pobreza infantil persiste.
Un informe reciente de Unicef Argentina advirtió que el financiamiento dirigido a las infancias podría registrar una nueva caída real este año, afectando áreas sensibles como educación, alimentación, primera infancia y protección de derechos.
El documento, elaborado a partir de información oficial disponible hasta el 13 de mayo de este año, analiza la evolución reciente de los recursos nacionales destinados a la niñez y la adolescencia. Durante 2025, el presupuesto nacional orientado a las infancias alcanzó los $13,6 billones y registró una mejora real del 4% respecto de 2024. También aumentó su participación dentro del gasto total de la Administración Pública Nacional, pasando del 10,2% al 11,1%.
Sin embargo, la recuperación estuvo lejos de ser homogénea. Según el informe, cerca del 88% de los recursos destinados a la niñez se concentró en programas de protección de ingresos, especialmente aquellos que cuentan con mecanismos automáticos de actualización. Entre las partidas que registraron incrementos se destacaron la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Asignación Universal por Embarazo (AUE), que crecieron 17% en términos reales durante 2025. También sobresalió el aumento del 38% en el complemento nutricional del Plan 1000 Días.
No ocurrió lo mismo con otras políticas. La Prestación Alimentar, que no cuenta con actualización automática, sufrió una reducción real del 19% durante ese mismo período. El gasto en salud infantil registró una caída real del 13% en 2025, vinculada a menores transferencias al Hospital Garrahan y una reducción en la compra y distribución de vacunas. Las políticas de nutrición y seguridad alimentaria experimentaron una contracción real del 25%, asociada a la disminución de recursos para comedores escolares y otros programas alimentarios. Los programas de promoción y protección de derechos registraron una reducción del 22% respecto de 2024.
Las proyecciones para 2026 muestran un escenario más complejo. Durante los primeros cuatro meses y medio de 2026, la ejecución presupuestaria destinada a la niñez fue 6% inferior en términos reales a la registrada en igual período del año anterior. La disminución estuvo asociada tanto a la evolución de las políticas de ingresos como a recortes en educación, alimentación, protección de derechos y programas de primera infancia. La única excepción fue el área de salud, donde se observó un aumento impulsado por mayores compras de vacunas, medicamentos e insumos sanitarios.
De acuerdo con las estimaciones de Unicef, si los créditos presupuestarios vigentes no son ampliados, el financiamiento nacional destinado a la niñez y la adolescencia podría terminar 2026 con una caída real del 16% respecto de los niveles ejecutados en 2025. Esa reducción equivaldría a una baja de 0,29 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto y provocaría una disminución de la participación del presupuesto de infancia dentro del gasto nacional, que pasaría del 11,1% al 10,5%.
El análisis de Unicef remarca que la discusión presupuestaria no puede separarse de las condiciones de vida que atraviesan millones de chicos y chicas en Argentina. La inversión pública destinada a la niñez financia desde transferencias de ingresos para hogares vulnerables hasta programas educativos, sanitarios, alimentarios y de protección integral de derechos. El informe concluyó que la recuperación observada durante 2025 estuvo sostenida casi exclusivamente por las transferencias monetarias, mientras numerosas políticas sectoriales continuaron perdiendo financiamiento. Para 2026, las tendencias observadas en la ejecución presupuestaria y en los créditos vigentes muestran un panorama especialmente complejo para la educación, la alimentación, la protección de derechos y la primera infancia.
