William Pucheta, contador chaqueño radicado en Saladas, Corrientes, lidera una iniciativa para rediseñar y fabricar artesanalmente el Rastrojero, el utilitario que marcó una época en la industria automotriz estatal argentina.
El contador chaqueño William Pucheta, radicado en Saladas, Corrientes, impulsa un proyecto para reconstruir el Rastrojero, un vehículo utilitario que fue producido por el Estado argentino entre las décadas de 1950 y 1980. La iniciativa, que comenzó como un ejercicio de diseño con inteligencia artificial, ganó visibilidad en redes sociales y busca desarrollar una unidad artesanal moderna.
Historia del Rastrojero
El Rastrojero surgió a comienzos de los años 1950, cuando el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) importó unos 2.500 tractores Empire desde Estados Unidos. Según el documental “Inoxidables: Rastrojero” de Canal Encuentro, esos tractores resultaron inadecuados para el trabajo agrícola local y fueron retirados del mercado.
El brigadier Juan Ignacio San Martín, entonces al frente del Instituto Aerotécnico de Córdoba, propuso aprovechar las piezas de esos tractores para fabricar un utilitario que se adaptara a las necesidades del sector. Junto al ingeniero Raúl Gómez, inició un proyecto que derivó en la creación de IAME (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado).
Las primeras unidades fueron nafteras, con caja de madera y capacidad de carga cercana a los 500 kilos. Cuando se agotaron los componentes de los tractores importados, la producción continuó con motores diésel de la marca Borgward. Hacia 1955 se fabricaban más de 3.000 unidades anuales. A finales de los años 1960, el vehículo adoptó carrocería metálica y se ofrecieron versiones como doble cabina, furgón y ambulancia.
De acuerdo con el documental, se produjeron más de 139.000 Rastrojeros en total. Hacia mediados de los años 1970, el modelo concentraba cerca del 80% del mercado argentino de pickups diésel. La producción se detuvo entre 1979 y 1980, durante la última dictadura militar, cuando el IME fue liquidado en el marco de un cambio en la política industrial.
El proyecto de Pucheta
Pucheta, que nació cerca de Sáenz Peña pero reside en Saladas, Corrientes, contó que la idea surgió en su estudio contable, donde atiende a clientes del sector agropecuario. “Increíblemente siempre termina saliendo en las conversaciones el recuerdo del Rastrojero. Y llama la atención el amor con el que lo recuerda”, declaró en una entrevista con Bichos de Campo.
El contador comenzó a investigar la historia del vehículo y, utilizando herramientas de inteligencia artificial, generó diseños de cómo sería un Rastrojero actual. Tras recibir comentarios de clientes y conocidos, abrió la cuenta de Instagram @rastrojeroargentino, que superó los 30.000 seguidores.
Pucheta indicó que existe legislación que permite la fabricación de vehículos artesanales o de preserie. “Podemos armar el Rastrojero original, con las mismas características, con el motor y sus componentes, si lo hacemos de forma artesanal”, explicó. Citó como ejemplo el Ford Cobra, que se fabrica en talleres artesanales en Argentina.
El proyecto contempla la posibilidad de producir el vehículo en el país. “Hacerlo en China es factible desde los números, pero ya no sería un vehículo de industria nacional. Y esa es su esencia, su identidad”, sostuvo. “Mi visión es que se funde una empresa automotriz con la capacidad de diseñar, homologar y fabricar al Rastrojero. Que sea una camioneta moderna, robusta, pero simple y orientada al trabajo”.
Para financiar la iniciativa, Pucheta publicó un libro que documenta el proyecto. Según indicó, el libro tiene más de 500 páginas y se vende a 15.000 pesos. “Ya son muchos los que lo adquirieron”, afirmó. Consultada sobre el avance de la iniciativa, señaló: “Falta mucho. Llegamos al 1% de lo que necesitamos, pero paso a paso vamos llegando”.
