El especialista del Instituto Nacional del Agua, Juan Borus, señaló que las lluvias intensas y la saturación de los suelos provocan una onda de crecida que afecta al Litoral. Se prevé un ascenso del río Paraná en Corrientes para el 20 y 21 de octubre.
El especialista del Sistema de Información Hidrológica del Instituto Nacional del Agua (INA), Juan Borus, describió el escenario hidrológico del Litoral, marcado por lluvias intensas, saturación de los suelos y el aporte de las cuencas del Iguazú y del Paraná. En declaraciones a radio UNNE, Borus afirmó: “Estamos en el momento de mayor impacto. En principio, por las lluvias abruptas y por la condición de los suelos de las regiones donde llovió que está rodeando el pico de crecida en el Puerto Trifiño, encuentro del Paraná con el Iguazú”.
El ingeniero explicó que las lluvias se trasladaron al norte y bajaron de intensidad, pero persiste una humedad disponible significativa que podría activarse. Según detalló, la combinación de estos factores impulsa una onda de crecida que avanza por el río Paraná y afecta a distintos puntos del Litoral.
El Paraná: un ascenso previsto para Corrientes
Borus indicó que la crecida responde, en parte, a la coincidencia de los aportes de la cuenca del Iguazú con las precipitaciones registradas en la cuenca alta del Paraná, en Brasil. Señaló que el caudal de las Cataratas del Iguazú alcanzó los 16.000 metros cúbicos por segundo, aproximadamente ocho veces el valor habitual para octubre. A este escenario se sumaron las descargas de la represa de Itaipú, que debió liberar agua ante las condiciones de su embalse.
“Aquí se unen las dos cosas y configuran una onda de crecida que se va a propagar rápidamente por el río Paraná que está afectando a todo el Litoral y norte correntino. Hay muchas tareas que hacer, particularmente en Itatí, porque la crecida es abrupta e importante”, detalló el especialista.
Para la capital correntina, Borus sostuvo que “el pico de la creciente será entre el martes 20 y miércoles 21 de octubre, con un ascenso estimado de alrededor de 1,50 metros respecto de los 5,75 metros que se venían registrando”. Agregó que hay que estar atentos al comportamiento del río, especialmente en zonas bajas y vulnerables, y en actividades como la pesca artesanal y el movimiento de hacienda.
Asimismo, advirtió que “la humedad que tenemos puede llegar a ser activada en un futuro muy cercano, habiendo previsión de lluvias. También va a haber crecida en los últimos días de octubre sobre la cuenca directa a Itaipú, la mitad sur de la alta cuenca del Paraná en Brasil, el este de Paraguay y la provincia de Misiones. Podríamos llegar a tener nuevos pulsos de crecida, que se acoplarían a esta onda de crecida que viene y retardarían el retorno a valores un poco más normales”.
Suelos saturados y riesgo de nuevas crecidas
Borus remarcó que “los suelos de la región, que reciben esas lluvias, hace rato que están saturados. Esta condición favorece la generación de excedentes de agua y puede provocar nuevas ondas de crecida incluso ante precipitaciones de corta duración”. Mencionó que se esperan lluvias para los próximos días, especialmente en la mitad sur de la cuenca alta del Paraná, en Brasil, el este de Paraguay y Misiones.
En la provincia de Corrientes identificó al tercio noreste como parte de una zona con perspectivas de precipitaciones superiores a lo normal para el resto del año. En ese marco, mencionó la necesidad de mantener la atención en localidades como Itá Ibaté, Itatí, Ituzaingó y Paso de la Patria. “Todas las áreas de Defensa Civil de la provincia tienen que estar muy atentas a cómo viene el sistema de alerta temprana del Servicio Meteorológico Nacional ante la posibilidad que sea inminente un evento y tomar decisiones urgentes”, manifestó.
El río Uruguay y el efecto de la Represa Salto Grande
El escenario también comprende al río Uruguay, cuya cuenca registra precipitaciones frecuentes y suelos saturados. Borus explicó el papel de la represa de Salto Grande en la regulación de los caudales. Describió este procedimiento como un proceso de “laminado” de la crecida: “el embalse recibe un volumen importante de agua y regula las descargas para que el paso del caudal aguas abajo sea más gradual. Esto permite moderar los picos, aunque también puede prolongar la permanencia de niveles elevados. Esta experiencia ya se hizo en las últimas primaveras de 2023 con un resultado muy exitoso”.
“La regulación no implica que el agua desaparezca”, señaló Borus, sino que su circulación se distribuye en el tiempo. Para las localidades ribereñas de Entre Ríos, el descenso dependerá de la evolución de los aportes y de la capacidad de drenaje de las áreas afectadas por las lluvias.
Los efectos de El Niño podrían extenderse durante el verano
Respecto de las perspectivas climáticas, Borus explicó que el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial central, asociado al fenómeno de El Niño, alcanzó sus valores máximos durante la primera parte de octubre. Según su análisis, a partir de diciembre podría comenzar una etapa de declinación gradual.
“Hace tres meses se estimaba que entre principios de noviembre y diciembre se iba a definir el máximo calentamiento en la región ecuatorial central del Pacífico, que es la que nos marca una tendencia respecto de los efectos en nuestra región. En principio, iba a ser así, pero finalmente el pico máximo de calentamiento se alcanzó durante la primera parte de octubre. Hace varios días que ese calentamiento se está estabilizando en sus valores máximos y da la sensación de que, a partir de diciembre, comenzaría una etapa de declinación gradual”, detalló.
No obstante, aclaró que la disminución del calentamiento no supone una desaparición inmediata de sus efectos: “No vamos a volver a una condición normal de golpe, ni mucho menos. Lo más importante es señalar que, aunque disminuya el calentamiento, las señales en nuestra región no van a desaparecer rápidamente. Vamos a seguir teniendo los efectos del escenario de El Niño durante un largo tiempo. Según la reunión del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), da la impresión de que durante todo el verano vamos a seguir hablando de los efectos de El Niño, aunque de manera declinante y con eventos más tranquilos”.
“Hay que tener en cuenta que los suelos de la región que reciben esas lluvias hace rato que están saturados. Estoy hablando del tercio oeste de la República del Paraguay, la provincia de Misiones, las cuencas de Itaipú y del Iguazú, la alta cuenca del Uruguay y numerosas subzonas y subcuencas del Litoral argentino, que se encuentran en una condición agarrada con alfileres”, destacó el especialista. Agregó que otro de los ríos que están siguiendo de cerca es el río Gualeguay, que ya presenta una condición de saturación del suelo. “Estamos todos agarrados con alfileres y hay que seguir los pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional a corto plazo”, confesó.
Localidades que podrían verse afectadas
Borus advirtió que “mientras no se produzcan esas lluvias que pueden llegar a darse localmente, vamos a tener la vista puesta en la localidad de Paso de los Libres, que está atravesando la peor parte porque recibe el impacto de lo que ocurre en el río Uruguay”.
Asimismo, agregó que por el lado del Paraná, los primeros lugares en los que hay que prestar atención son Itatí, Goya y Esquina “porque la onda de crecida se va a propagar rápidamente y va a afectar a todo el Litoral, recorriendo de manera rápida toda la ribera correntina del Paraná”. Esto afectaría directamente a la gente asentada en las zonas más bajas y a quienes desarrollan alguna actividad turística.
Ante la evolución de las crecidas, Borus puso el foco en el seguimiento de los pronósticos y de los sistemas de alerta temprana, y destacó la importancia de la información local debido a que las consecuencias pueden variar de una localidad a otra.
Fuente: Medios UNNE
