Un análisis del rol de los votantes jóvenes y las estrategias digitales en la remontada electoral de Lula en Brasil, y su relación con fenómenos globales.
La victoria de Lula en las elecciones brasileñas de 2026 incluyó una participación destacada de la juventud, que según el análisis, diseñó y lideró una movilización político-digital. Tras quedar por debajo en la primera vuelta frente a Flávio Bolsonaro, el giro de la campaña dependió de la capacidad de respuesta y organización del electorado joven.
El canal de WhatsApp denominado Exército do Lula, coordinado por el diputado André Janones, superó los diez millones de participantes en la recta final del balotaje. Este espacio funcionó como una red descentralizada donde jóvenes militantes y creadores de contenido recibían alertas, creaban piezas visuales y distribuían material hacia adultos y adultos mayores, base histórica del Partido de los Trabajadores.
El análisis señala que la Generación Z brasileña, nacida entre 1997 y 2012, presentó un sesgo conservador y libertario, mientras que los Millennials, nacidos entre 1981 y 1996, actuaron como puente generacional y anclaje organizativo de la campaña. Se registró una grieta de género: los varones jóvenes se inclinaron hacia opciones de derecha, mientras las mujeres jóvenes mantuvieron preferencia por agendas progresistas.
La campaña adoptó estéticas pop y tácticas de fandoms musicales, con comunidades organizadas en torno a artistas como Anitta, Luísa Sonza y Ludmilla, que formaron la red Fandoms com Lula. Mediante convocatorias con horarios fijos y hashtags unificados, inclinaban algoritmos en X y TikTok. Se utilizaron fan-cams, stickers, GIFs y memes para traducir propuestas de gobierno en mensajes instantáneos.
El texto compara este fenómeno con el de Serbia, donde la Lista Estudiantil se impuso en elecciones al bloque oficialista de Aleksandar Vučić. Los jóvenes promotores del movimiento decidieron no postularse y abrieron espacio a figuras de la sociedad civil como el médico Ilija Srdanović y el exgobernador del Banco Central Dejan Šoškić, manteniendo el control político del proceso mediante plenarios universitarios.
Según el análisis, la irrupción juvenil en Brasil y Serbia contrasta con la tendencia mundial de apoyo juvenil a la extrema derecha, y muestra una respuesta de millones de jóvenes que consideran que la agenda de derecha es contraria a sus intereses. La producción del texto e imágenes fue de Matías Rodríguez Ghrimoldi.
