Un análisis de la organización periodística y las dinámicas de trabajo dentro de uno de los principales medios gráficos y digitales del país, en un contexto de transformación del sector.
La redacción del diario Clarín, uno de los medios más importantes del país, se organiza bajo una estructura jerárquica y por mesas de trabajo especializadas. Reportes internos describen la composición de su equipo directivo y las áreas operativas.
En la cúpula editorial se encuentran el editor general, Ricardo Kirschbaum, y el editor general adjunto, Ricardo Roa. Bajo su dirección funciona la Mesa Central de Redacción, encargada de las decisiones editoriales principales, y en la que participan figuras como Héctor Gambini, Guillermo Kellmer, Luis Vinker y Silvia Fesquet. Esta mesa supervisa el llamado «hub papel», cuya continuidad hasta 2029 ha sido confirmada por decisiones empresariales, aunque existen versiones contradictorias al respecto.
La cobertura digital y de noticias de última hora está a cargo de la Mesa Digital, liderada por Pablo Vaca y Santiago Gómez. Esta área concentra secciones como SEO, Redes Sociales, Internacional, Espectáculos y gestiona la producción de contenidos para plataformas como el Discover de Google.
Por otro lado, la Mesa de Audiencias, dirigida por Gonzalo Abascal, se ocupa del análisis de métricas y tráfico, alimentando las evaluaciones semanales. Supervisa equipos de redes, móviles y el estratégico equipo de Newsletters.
La Mesa Visual, con Ricardo González a la cabeza, integra fotografía, video, infografía digital y supervisión del diseño del sitio, aunque el desarrollo de periodismo de datos aún representaría un desafío según algunas fuentes.
Las secciones de Política y Economía mantienen una línea de reporte directa a los editores generales. En Política, los jefes son Eduardo Paladini e Ignacio Miri. En Economía, el área está a cargo del experimentado Horacio Riggi. Otras secciones clave como Mundo y Judiciales están lideradas por Marcelo Cantelmi y Claudio Savoia, respectivamente.
El medio ha experimentado una transformación significativa en las últimas décadas, priorizando el análisis de métricas y la adaptación al entorno digital, lo que contrasta con la dinámica de redacción de épocas anteriores, más centrada en el debate político ideológico.
