La Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) subastará el 25 de junio un terreno frente al mar en Pinamar, con un precio base de u$s2.969.784,17.
La Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) volverá a intentar vender un terreno frente al mar en Pinamar. Se trata de un predio ubicado sobre las avenidas Del Mar, De los Tritones, Eolo y una calle sin nombre, que será subastado por tercera vez el próximo 25 de junio.
El precio base de la subasta es de u$s2.969.784,17, un valor inferior al de las dos licitaciones anteriores. La inscripción para participar permanecerá abierta hasta el 18 de junio a las 12.
Según la documentación oficial, el predio cuenta con una superficie total de 7.242,85 metros cuadrados y se encuentra frente a la costa, en una zona de alta valorización inmobiliaria del partido bonaerense. Actualmente, el lote se encuentra baldío, con vegetación y una pequeña construcción abandonada sobre la esquina de Avenida del Mar y Eolo. El perímetro está parcialmente cercado y posee un acceso mediante portón sobre la avenida costera.
La propiedad ya había sido ofrecida en septiembre de 2025 con una base cercana a los u$s3,8 millones, pero la licitación quedó desierta por falta de interesados. El segundo intento ocurrió en febrero de este año, cuando el valor base bajó a u$s3.474.216,87, pero tampoco aparecieron compradores. Ahora, el Gobierno decidió aplicar una nueva reducción de precio. En comparación con la primera subasta, la base cayó más de u$s800.000.
Uno de los principales atractivos del inmueble es que posee habilitación hotelera. La zonificación permite proyectos hoteleros, complejos de departamentos turísticos o emprendimientos mixtos.
La venta forma parte del plan de desprendimiento de activos estatales impulsado por la administración de Milei, que busca reducir el tamaño del Estado y generar ingresos mediante la subasta de inmuebles públicos. En carpeta aparecen además otros activos, como el predio del Parque de la Costa y la histórica casa de Lucio V. Mansilla en Belgrano, así como inmuebles en Neuquén, terrenos ferroviarios, edificios estatales y propiedades decomisadas en causas judiciales.
En el sector inmobiliario reconocen que, pese al potencial del terreno de Pinamar, el contexto económico, la cautela de los desarrolladores y los altos costos de construcción vienen enfriando las operaciones de gran escala.
